viernes, mayo 27, 2011

Jimmy Vásquez. Es desde hace 14 años el encargado y la voz oficial de Francia en Bolivia


— ¿Estudió para comunicador?
— Cuando yo comencé no había ni idea de una carrera de Comunicación. Estudié, pero lo hice con los libros: leyendo e investigando. En la práctica ha sido un poquito más duro, pero muy divertido. También me capacité como técnico en radio.
— ¿Tuvo que aprender francés para hacerse cargo de la radio?
— La verdad, ni me lo había propuesto nunca. Yo había echado de un lado el francés porque me parecía muy difícil, pero hace 14 años me ofrecieron colaborar en el colegio Franco Boliviano y me hice cargo de radio París en La Paz.
— Usted fue el fundador de varias emisoras y canales.
— Sí (sonríe), soy fundador de Panamericana, de lo que ahora es Stereo 97, trabajé en canal 9, en canal 7, en canal 4... Es que me gusta el desafío de la creación, de los primeros momentos.
— La emisora dedica su programación a la cultura. ¿Estaba pensada así desde el principio?
— En un principio la emisora era para que los alumnos la usen para practicar su francés. Me puse el reto de saber qué hacer con los 800 watts de potencia. Así, la emisora está dedicada a la ciencia, la educación y la cultura. Acá los artistas pasan como cualquier hijo de vecino, se las arreglan como pueden y yo decidí dedicarme a ellos.
— ¿Usted es la voz oficial de Francia en Bolivia? ¿Se siente así?
— (Sonríe). Tenemos un presupuesto muy reducido y contamos con dos periodistas. Ellos no tienen todo el tiempo para poder cultivar su francés, pero yo soy un director cama adentro (sonríe), vivo aquí y una de mis responsabilidades es el mantenimiento y la preservación técnica de la radio. Trato de reflejar el matiz del francés en el español . Así, sin proponerlo, me convertí en la voz de Francia en Bolivia.
— ¿Qué significa el idioma francés para usted?
— Para mí, el francés no solamente es un idioma romántico, sino un idioma diplomático que tiene una riqueza admirable en sus matices. En francés se pueden decir las cosas con ilimitada elegancia. Es como el quechua, las palabras se oyen más dulces; en cambio en aymara, las palabras son más precisas.
— ¿Qué opina de la proliferación de emisoras en el dial paceño y de sus contenidos?
— Ahora es menos exigente el trabajo del que se pone frente al micrófono y se convirtió en un factor de lucimiento, donde todo vale para llamar la atención. Los presentadores no están, por lo general, adecuadamente remunerados y sobreviven valiéndose de todo tipo de recursos para conseguir auspiciadores. Entonces, la calidad va en sentido inverso a la cantidad, pero la capacidad de exigencia del consumidor genera la capacidad de darle calidad al producto. Hay que estimular el productivo y fructífero uso del micrófono.
— ¿Continuará en la emisora?
— Me temo que la República de Francia me adoptó con mucho cariño e incluso me dieron las palmas académicas de Francia y, por lealtad, espero poder seguir sirviendo.

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