viernes, marzo 23, 2012

Chasqui, una radio hecha por jóvenes líderes de El Alto

“La niñez es la etapa en la que todos los hombres son creadores”, escribió la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou. En esa línea de pensamiento, niños, niñas y adolescentes de El Alto que pertenecen a la Fundación Chasqui se convirtieron en reporteros populares y serán los protagonistas de una radio comunitaria recién inaugurada.

El emprendimiento de la radio Chasqui FM, con su lema “sonido en armonía para vivir tu día con armonía”, fue un anhelo que los integrantes de esta fundación tuvieron por años. Hoy es una realidad gracias al apoyo de la Embajada de Alemania en Bolivia.

La implementación de esta radioemisora se logró a través de un fondo que tiene la Embajada de Alemania para microproyectos y que trabaja en contraparte con las entidades que solicitan apoyo.

Chasqui será una emisora que, según el responsable Santos Condori, difundirá programas de temática familiar, actividades comunitarias, educativas y juveniles.

Asistentes de todas las edades escucharon la primera transmisión experimental de la radio Chasqui a minutos de ser inagurada.

“Hola, hola, estamos al aire. Bienvenidos; esto es radio Chasqui” fueron las primeras palabras transmitidas por uno de los jóvenes radialistas, Jorge Alberto Condori.

La emisora ya presentó la solicitud de licencia ante la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) para obtener una frecuencia. A pesar de ello, el trámite quedó pendiente hasta la aprobación del reglamento de la Ley General de Telecomunicaciones.

“Mientras tanto vamos a hacer que los chicos practiquen con emisiones piloto, que por ahora tienen un alcance de dos kilómetros a la redonda”, señaló Condori.

Sueños de superación

El chasqui era conocido en el imperio incaico como el mensajero personal del Inca que llevaba noticias y encomiendas transitando miles de kilómetros a pie.

“Nosotros somos ahora los mensajeros del conocimiento escolar y la sabiduría cultural de nuestras comunidades para los niños”, dice la directora de Chasqui, Adela Cruz.

Ubicada en la zona Estrella de Belén de Río Seco, en El Alto, el Centro de Comunicación Cultural Chasqui se creó en 1988. Cruz recuerda que en su juventud ella y un grupo de jóvenes inmigrantes -entre colegiales y universitarios- se organizaron para superarse a nivel personal y educativo, objetivos difíciles de lograr porque provenían del área rural.

Compraron el terreno que hoy ocupan con sus propios recursos, construyeron dos cuartos -hoy convertidos en una infraestructura de dos pisos con una cancha techada- y empezaron a capacitar a 15 niños, reforzando sus conocimientos escolares. Hoy el número aumentó a 900 menores, entre cuatro y 18 años, que asisten regularmente. Al llegar a la mayoría de edad, los jóvenes interesados se convierten en “replicadores”, que también se convertirán en capacitadores.

“En mi país no he trabajado mucho con niños. Los pequeños de aquí son abiertos y cariñosos; pero sobre todo están dispuestos a aprender”, comentó Nathalie Walfer, una voluntaria alemana de 19 años.

Creando líderes

En 2000, Chasqui obtuvo su personería jurídica como ONG e inició la búsqueda de financiamiento. Hoy los jóvenes se benefician con talleres de periodismo, música, danza, teatro, pintura, entre otros. Estas áreas complementan el reforzamiento académico denominado “modelo de formación de jóvenes líderes”, a través de sus valores culturales y la práctica de sus derechos.

En 24 años, la fundación se ha convertido en el segundo hogar de niños y adolescentes. “Aquí no decimos profesor o profesora, les decimos tíos y he aprendido en los años en que he asistido a Chasqui que es mi refugio, aquí he aprendido a no ser tímida, a hablar y expresar mis derechos y deseos” cuenta Victoria Gutiérrez de 20 años.

Cultura de paz

En 2008, con la ayuda de la Eirene (Servicio Cristiano Internacional por la Paz), Chasqui inició un proyecto de “Cultura de paz” con el objetivo de promover la resolución no violenta de conflictos dentro de las familias y en la sociedad alteña y enfrentar, por ejemplo, los problemas de discriminación, racismo y marginalidad, presentes en esa urbe. Actualmente trabajan con cinco unidades educativas.

“No es extraño ver cómo se recurre a la violencia para resolver problemas. Nuestro objetivo es que jóvenes y niños aprendan a comunicarse y no agredirse ” explicó la alemana Damaris Mühe.

Mariela Portugal, de 20 años, vivió situaciones conflictivas en su hogar por problemas económicos. “Los padres siempre pelean por dinero. En el taller aprendí a intervenir cuando mis padres discuten, aquí en El Alto pensamos que tener actitudes violentas es normal”, relató esta estudiante de comunicación social.

Los jóvenes también trabajan con madres para que no eduquen a sus hijos con golpes o maltratos. “Ésa no es la forma. Nosotros les enseñamos con amor y con el mismo amor ellos responden de forma positiva”, finalizó Portugal.

1988
se creó el centrode Comunicación Cultural Chasqui en la ciudad de El Alto


El equipo humano que da vida a la Fundación Chasqui
Monto El fondo para microproyectos de la Embajada de Alemania cofinanció dos emprendimientos de la Fundación Chasqui. El monto de ambos sumó 160 mil bolivianos. La contraparte estuvo representada por la misma fundación.


Proyectos El primer proyecto se abocó a la construcción de la segunda planta de la fundación. El segundo propició la implementación de la radio Chasqui.


Equipo Actualmente, un equipo de 14 personas con sueldos financiados por la ONG Terres des Hommes Internacional, con sede en Alemania, trabaja en la fundación, con seis voluntarios y una cooperante del Servicio Internacional Cristiano por la Paz.


Inauguración La segunda secretaria de la Cooperación de la Embajada de Alemania, Sonja Rogoll, que gestionó los proyectos, y la responsable de la cartera de Bolivia en el Ministerio de Cooperación de Alemania, Birgit Frannk, asistieron a la inauguración.

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