lunes, marzo 23, 2015

Remembranzas de LA PATRIA

Al estar vinculado al diario LA PATRIA durante 17 años, seis como periodista de planta y 11 años como Jefe de Redacción, no queda sino evocar un lapso de vida profesional de los 47 años ejerciendo el periodismo, matizado en el matutino orureño con grata amalgama de calidad humana y evolución tecnológica.

Dos sistemas de impresión y un solo diario ahora casi centenario. En el antiguo sistema tipográfico de impresión de LA PATRIA, en uso hasta el año 1991, imposible olvidar el desempeño de entrañables compañeros de trabajo en las complejas linotipos o en las mesas de armado previa medición, a pita, de las columnas forjadas con plomo caliente mientras los títulos "nacían" sueltos de las cajas tipográficas y a mano alzada. Simultáneamente, estaba la preparación de fotografías a través de la técnica de fotograbado, ácido clorhídrico mediante, con su respectivo "entacado" sobre madera y, finalmente, la impresión del diario orureño en la bulliciosa rotoplana de ocho páginas estándar a pocas horas del cotidiano amanecer. Allí, en talleres, trabajaba el corrector, avisado en cuestiones gramaticales, con lápiz rojo en mano, leyendo y releyendo pruebas logradas sobre humedecido papel sábana.

En la redacción, el manipuleo de las máquinas de escribir generaba, horas antes de la impresión, cálida sinfonía de teclas impactadas por hábiles dedos de los periodistas para "descargar" las noticias del día que, desde luego, debían pasar por la celosa mirada del Jefe de Redacción siempre cuidadoso en cuestiones de estilo periodístico y de la línea ideológica y morfológica señalada por el Director de LA PATRIA, don Enrique Miralles. "Todos tienen derecho a la información", notificaba cada vez, con énfasis, el destacado periodista.

Mezclada entre los escritorios de redactores estaba la cabina que alojaba al teletipo, instrumento electrónico para la transmisión de noticias internacionales a través de agencia expresamente contratada, primero United Press Internacional (UPI) y luego Asociated Press (AP), la más grande del mundo con más de 15.000 suscriptores. Este material impreso en cuartillas de papel sábana debía ser valorado y procesado por un periodista antes de pasar, debidamente titulado, a la sección composición en linotipo.

Con la instalación de la veloz prensa rotativa llegó la era de la impresión offset modernizando el proceso de impresión de LA PATRIA con el armado de las páginas por pegoteo e incorporando computadoras para la redacción electrónica de noticias. A la vez, surgió la sección pre-prensa para procesar páginas reveladas en negativo utilizando película fotográfica para acabar, todo en positivo, sobre la placa de zinc. La rotativa recibía, como hasta ahora, las placas para imprimir sus imágenes y textos, con mucha tinta aceitosa y algo de agua, sobre el papel periódico cargado a la máquina en bobinas. Tinta y agua distinguen a la impresión en sistema offset.

En la redacción no se escuchó más la sinfonía de las máquinas de escribir pues las computadoras, evidentemente, son más silenciosas. La tarea de composición fue absorbida por la redacción a través de programas computarizados. Casi al terminar nuestro paso por LA PATRIA apareció el Internet que permitió "bajar", clave mediante, noticias y fotografías nacionales e internacionales producidas por agencias especializadas.

Al ser parte del cambio tecnológico ocurrido en el diario LA PATRIA al transcurrir el año 1991, se dio paso a la edición de suplementos en formato tabloide dirigidos a públicos específicos. De acuerdo a este detalle:

Suplemento Deportivo.- El suplemento deportivo apareció impreso en blanco y negro, en 8 páginas tabloide. El periodista Moisés Salazar Camacho como jefe de página hasta entonces asumió el cargo de editor de la separata. Hasta entonces, la información deportiva ocupaba la última página estándar (pág. 8) con rebalses en algún espacio de la "retira" (paginas adicionales al margen del cuerpo principal).

El público lector de noticias deportivas reaccionó complacido por la edición del suplemento deportivo de LA PATRIA. Hasta entonces, los diarios de La Paz editaban suplementos de esta naturaleza.

Suplemento policial.- En ese mismo tiempo, fue entregado el suplemento policial por iniciativa y dedicación del periodista Rómulo Bracamonte Mercado. Tuvo el acierto de advertir, como corresponde, que el contenido del suplemento estaba dirigido a personas con criterio formado.

El suplemento policial aparecía junto a la edición cotidiana, los días de feria, miércoles y sábado, "cuando aumenta la demanda del periódico".

Suplemento ecológico Kiswara.- Tiempo después, apareció el suplemento ecológico Kiswara, también en tamaño tabloide, impreso en blanco y negro en sus primeros números y bicolor después. La edición semanal de Kiswara estaba a cargo de este servidor en calidad de editor general. El contenido, obviamente, se refería como hasta ahora, cuestiones del medio ambiente.

En alguna ocasión, en una feria estudiantil de ciencias realizada en la plaza principal, se utilizó en un 99,9 % el material publicado en Kiswara.

Hasta ahora, el diario LA PATRIA es el único que incluye, una vez por semana, un suplemento ecológico.

En la nueva estructura de LA PATRIA, ya en offset, el material de opinión quedó englobado en la página 3, como hasta ahora. Hasta entonces, la nota editorial iba, a dos columnas doble, en la página 4. De manera intermitente, LA PATRIA publicaba una nota de opinión debidamente firmada por su autor y publicada con título a cuatro columnas y texto a doble columna abriendo la página 4. En ese interregno, fueron moldeadas, con nuestro modesto asesoramiento, páginas destinadas a material específico como Arte y Cultura y Rasgos Estudiantiles.

Estas remembranzas nos permiten saludar con reverencia al diario LA PATRIA, a cuatro años de su centenario. El destino nos deparó ser periodista en lapsos de dos siglos (desde 1980 a 1986 y desde 1990 hasta 2001) y dos sistemas de impresión (tipográfico y offset) trabajando en un matutino que, siempre parafraseando a su egregio Director, don Enrique Miralles, es el cotidiano alimento espiritual de los orureños.


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