lunes, mayo 11, 2015

Humberto Vacaflor, de corresponsal de la guerrilla a la BBC de Londres



“La guerrilla marcó al país para siempre”, sentencia Humberto Vacaflor, uno de los pocos periodistas que tuvo el privilegio de vivir la experiencia de cubrir uno de los acontecimientos históricos de mayor repercusión mundial en el siglo XX, que tuvo lugar en nuestro país, la incursión guerrillera en Bolivia, encabezada por el “Che” Guevara en 1967.

Sin duda, reconoce Humberto Vacaflor, esta experiencia marcó su vida como la de mucha gente en el país y el mundo. Le permitió alcanzar el reconocimiento que lo llevó posteriormente a recibir una beca para estudiar en Italia, convertirse en corresponsal de la agencia italiana ANSA y trabajar para la BBC de Londres.
“Yo siempre digo que hice radio en Tupiza, La Paz, Buenos Aires y Londres, así, en ese orden”, comenta medio en broma, refiriéndose a su labor como locutor que fue el inicio de todo, cuando tenía 15 años y decidió hacer unas pruebas para grabar los textos de Líber Forti para radio Chorolque, en su Tupiza natal y su voz gustó. “En esos tiempos se consideraba mejor leer los textos escritos y no improvisar, los libretos los escribía el director de la radio, ése fue mi primer acercamiento con los medios”.
Su carrera despegó rápido una vez que salió bachiller y se trasladó a La Paz. Allí continuó con su labor radial en las radios Nacional, Altiplano e Illimani hasta 1965 y comenzó a trabajar en el diario Presencia de La Paz. Dos años después se convirtió en el primer enviado a cubrir la incursión guerrillera en Bolivia.
Humberto Vacaflor recuerda nítidamente como, de pronto, un día se encontró haciendo la cobertura de ese episodio de la historia boliviana.
“Una noche llega la noticia del corresponsal de Sucre, Hugo Delgadillo Olivares, y dice que el día anterior había habido muertos del ejército en un choque con la guerrilla”.
Esa noche se escribe esa noticia y al día siguiente Presencia daría la primicia mundial de que en Bolivia había estallado la guerrilla.
Convocan a reunión en Presencia y el director Huáscar Cajías dice: “Alguien tiene que ir a Camiri”, porque esa era la población grande más cercana a la zona elegida por los guerrilleros. “¿Quién va a ir?”, fue la pregunta - recuerda Humberto y sonríe recordando la respuesta de los periodistas- ¡Que vaya un soltero! “Habíamos dos solteros en ese momento, José Luis Alcázar y yo, y como yo era el más soltero de los dos me eligen a mí para ir a Camiri”.
Humberto Vacaflor recuerda que partió en un vuelo que hacía el itinerario La Paz - Cochabamba - Santa cruz - Camiri, en el que le tocó sentarse al lado del edecán del presidente René Barrientos. “Él me cuenta que el ejército va a crear un cordón militar en Vallegrande porque suponían que los guerrilleros van a huir por ahí”.
Ahí, en pleno vuelo, Humberto consiguió su primera “primicia”, llegó al hotel Beirut y se prestó una máquina de escribir. Escribió dos carillas con la noticia y buscó el telégrafo. “Entro –relata- y el telegrafista me mira asombrado. ¡¿Quiere mandar dos páginas por Morse?! Me daba pena ir al telégrafo con las noticias y ver al pobre telegrafista”.
Por esa noticia fue expulsado en una primera ocasión de Camiri, además porque habían declarado zona militar y resuelven que todo el que quiera estar ahí tiene que traer la autorización del Comando del Ejército.
Pasan los meses y el lugar igual se llena de periodistas. “Había como 200 periodistas y al pobre telegrafista le estaba dando Parkinson”.
Entonces, a la Cable West Coast se le ocurre poner unos teletipos los cual representó un gran alivio para el telegrafista.
En los días previos a su expulsión se entera que los guerrilleros estaban cerca de Muyupampa y que Hugo Delgadillo, el corresponsal de Sucre, estaba ahí y que le ordenaron que vuelva porque no se le había enviado a trabajar a ese lugar. Delgadillo pensó que era buena idea volverse por tierra y pasar por Muyupampa.
“Este periodista era además dentista y ponía su torno y atendía en las plazas y ese día él estaba meta a torturar a alguien y ve que traían a tres tipos enmanillados y con pinta de pordioseros y estos eran los tres primeros prisioneros que toma el Ejército a la guerrilla: Regis Debray, Ciro Bustos y Roy Brot”.
Delgadillo graba una entrevista en la que el que más hablaba era Debray y les saca unas fotos. Le pasa la información a Humberto quien escribe la crónica y la manda a La Paz. En ese momento ya había sido expulsado, le quitan un rollo de su cámara, pero no el de las fotos de los prisioneros y lo envía a La Paz.
Durante varios días el rollo estuvo perdido por diferentes circunstancias, mientras, el Ejército negaba que hubiera prisioneros hasta que el rollo llegó a la redacción del periódico y las fotos fueron publicadas y se pudo probar que había tres prisioneros.
Humberto retornó a Camiri luego de los trámites realizados por el periódico y siguió haciendo la cobertura hasta que fue expulsado por segunda vez. La causa fueron unas entrevistas que le hizo a Regis Debray mientras éste estaba prisionero. “Eran unas entrevistas que le hacía a Debray aprovechando que su mamá iba a verlo todos los días. Era el día de su cumpleaños y la mamá estaba yendo a verlo después de almuerzo y yo le mandé un saludo y ella me dijo escriba aquí su nombre y yo escribí y esa noche me envió un agradecimiento y desde entonces yo le mandaba las preguntas con su mamá y ella me traía las respuestas”.
Humberto recuerda que esta vez quien lo expulsó fue el comandante del Ejército, Juan José Tórrez Gonzales, acusándolo de ser agente miembro de la red internacional de propaganda a favor de la guerrilla.
“Fui al aeropuerto de Choreti y baja del avión el presidente Barrientos y baja también el periodista de Presencia que había ido a reemplazarme y ahí me entero que fui expulsado. Entonces le pregunto: Presidente, ¿usted volverá hoy a La Paz?, me dice sí, y le digo, ¿me puede llevar? y me dice: cómo no”.
Era una avioncito pequeño acondicionado para ser avión presidencial que pilotaba el presidente René Barrientos en persona.
“Me fui y me recosté en el sofá, y yo estaba vestido con una camisa y pantalón de caqui y se ponen a hablar dos militares que estaban ahí al lado, uno era Toto Quintanilla”, el militar que el torturó a Debray cuando no aparecían las fotos, y dijo que él, Debray cantó que ahí estaba el Che, el famoso Ramón y entonces ya tenían los dibujos que Ciro Bustos había hecho de los rostros del Che y de todos”.
Humberto Vacaflor recuerda a José Luis Alcázar, el otro soltero de Presencia y el segundo que va a Camiri enviado por el periódico y quien tiene la oportunidad de ser autorizado por el Comando del Ejército para acompañarlos. “Le ponen uniforme y él tiene la oportunidad de participar en algunas incursiones. Él es uno de los que “es influenciado por la presencia del Che en Bolivia que impacta mucho. También fue influenciado el coronel ese, el que me expulsó de Camiri, Juan José Torres, que luego resulta que era izquierdista y que libera a Regis Debray”.
Ese impacto tan fuerte que tiene la presencia, la vida, el martirio del Che en Bolivia provoca un sacudón en las Fuerzas Armadas que, según Vacaflor, tuvieron que cambiar su actitud frente a la política.
“Por eso yo siempre digo que la primera nacionalización se produce después de la Guerra del Chaco en 1937, que había hecho que los combatientes regresen del frente dispuestos a cambiar Bolivia. Y la segunda nacionalización se produce después de la muerte del Che en 1969 y la hace Ovando, un militar, luego de derrocar a Luis Adolfo Siles Salinas, resultado de…la guerrilla del Che”.
“A mí me provocó la beca para Roma”, cuenta en relación a una beca que le fue otorgada en 1968 para estudiar en la Universitá degli Studii Sociali en Italia.
Pero además recuerda cómo, viviendo ya en Londres, llegan a esta ciudad los diarios del Che en Bolivia para ser rematados. “Y yo fui a ver y me dicen: ¿usted es boliviano? Si soy periodista. Y me dicen: a ver revise, y me doy el gusto de ver los diarios del Che”. Resultado de… la guerrilla del Che.
Lo mismo que su experiencia como corresponsal en el epicentro guerrillero a fines de los 60, las dictaduras determinaron de algún modo el rumbo posterior de su vida, ya que fue gracias a lo que, medio en broma, medio en serio, Humberto denomina las “becas” Banzer y García Meza, es decir, el exilio que le permitió crecer profesionalmente.
En 1971, durante la dictadura de Hugo Bánzer, Humberto Vacaflor era secretario general de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia y fue esta actividad sindical la que motivó el exilio.
“Yo no me podía esconder ni entrar a la clandestinidad, seguí trabajando en Presencia y me dijeron que ya no tenía que ir al Palacio de Gobierno”.
Un día recibió información de que esa noche, un 21 de septiembre de 1971, se iba a producir la redada contra los periodistas y los iban a detener a todos. Miró una lista y él la encabezaba.
“Me fui a la casa de una tía, y entonces vienen dos periodistas y me dicen: ´el Gobierno dice que si tú te asilas y te vas la Argentina, los ocho periodistas refugiados en el colegio Don Bosco de La Paz, van a poder salir tranquilos y trabajar, y yo dije sí, me voy a la Embajada, si esa es la condición, me voy a Buenos Aires. La dictadura no cumplió su palabra y los saca también a los ocho, exiliados”.
De este modo, Vacaflor salió hacia Buenos Aires en donde trabajó en la agencia de noticias Organización Noticiosa Argentina (ONA) y luego en la Agencia Nazionale Stampa Associata (ANSA), además de producir en Radio El Mundo el programa “Argentina económica”.
En 1976 volvió a Bolivia y creó el programa “Bolivia Económica” de radio Panamericana, además de participar en el programa “Facetas” en radio La Cruz del Sur, y asumir como corresponsal en Bolivia de ANSA. Además creó y dirigió la carta informativa semanal “Bolivia Económica”, que llegó hasta el número 93, en el año 1980.
En 1980 fue enviado otra vez al exilio, por la dictadura de Luis García Meza, lo que lo llevó a Lima y México, como corresponsal de ANSA y luego fue contratado por Latin American Newsletters, de Londres, para ocuparse de la edición española de la carta informativa sobre América Latina.
En Londres trabajó también como corresponsal de ANSA para la sección latinoamericana y fue contratado por la BBC de Londres para los análisis económicos sobre América Latina de todos los domingos.
Volvió a Bolivia en 1985 debido al fallecimiento de su padre y a la nostalgia, y reasumió el programa de radio Panamericana, además de crear la carta informativa semanal “Siglo 21”, que ahora está en el número 1.250. Actualmente escribe, semanalmente, las columnas de opinión Recuerdos del Presente y Economía de Palabras que se reproducen en El Deber, El Diario, La Patria y otros matutinos del interior, además de diarios digitales y portales.



La lectura del Quijote y la vocación periodística

¿De dónde surgió la vocación periodística? Es la pregunta de rigor y sobre ella Humberto Vacaflor reflexiona y retrocede en el tiempo para rememorar una necesidad que tuvo desde pequeño de escuchar la corrección en el lenguaje.
“Yo era muy crítico, desde muy niño, con las cosas que se decían. Una vez llegó un tío de La Paz a Tupiza y cuando se iba mi papá me preguntó qué te pareció tu tío. No me gusta como habla, le dije. Dice ‘he de ir’, en lugar de ‘voy a ir’. Entonces yo tenía 10 años y me obsesionaban las palabras”.
Además, Humberto es un lector ávido a quien le gusta leer, sobre todo la poesía. “La poesía para mí ha sido clave para aprender puntuación”.
En ese sentido, Vacaflor considera que su vocación no es una casualidad sino una aptitud relacionada con la familiaridad con las palabras.
“Anoche leía a George Orwell y en un trabajo que titula “Por qué yo escribo” cuenta cómo en sus primeros años también tenía sus obsesiones con las palabras. “No quiero compararme con ellos pero parece que hay gente que quiere hablar bien y escribir bien, cometes errores que luego corriges que te avergüenzan pero siempre estás pendiente de eso”.
En ese sentido, para Humberto Vacaflor la aparición de la televisión marca un antes y un después en el ejercicio de la labor periodística.
“En 1969 se inaugura la televisión en Bolivia y yo creo que ahí comienza una especie de carrera hacia el periodismo del estrellato, de la cámara, de los flashes, de los reflectores, y no sé si eso hay que criticar pero eso es diferente a los tiempos de Presencia”.
Vacaflor recuerda como en las redacciones de prensa escrita había un nivel de autoexigencia. “En la redacción decíamos mira, estoy escribiendo esto, este es mi lead míramelo, no, esta palabra no me gusta hay que cambiarla. En cambio para la televisión se necesita un poco de apariencia, soltura, desparpajo inclusive, y eso sería todo, y claro, ahora mucho criterio empresarial, comercial, periodistas que son empresarios y crean sus programas, esas son las diferencias que veo, pero una absoluta falta de lectura”.
Humberto participa anualmente en el Foro de Latinoamérica que fue creado por Carlos Fuentes y recuerda que la última vez que estuvo con el fallecido escritor, él le contó que cada año releía el Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra. “Me dijo: ‘yo le dedicó dos semanas a releer cada año el Quijote de la Mancha’. No se cada cuanto leen el Quijote los estudiantes hoy, pero imagínate que el maestro le dedicaba tiempo a releer ese libro”.
“En ese sentido yo diría, vas a ser periodista…entonces cuántas veces has leído el Quijote de la Mancha. En las carreras pertinentes la lectura del Quijote debería ser una diversión y los que tienen vocación y aptitud descubrirían que les encanta”.

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