viernes, enero 15, 2016

En los 17 años, La Prensa trabajó al servicio de la sociedad

A todos ellos gracias.

El inicio de un nuevo proyecto, en el área que sea, siempre se ha constituido en un reto para los emprendedores. La Prensa no fue la excepción donde el motor de este diario y de cualquier medio de comunicación es la "redacción".

Cada jornada era un nuevo desafío para los hombres y mujeres de prensa, quienes sin importar el horario, lugar, las comidas e incluso dejando de lado la familia se lanzaban a las calles en busca de los hechos noticiosos.

El objetivo, brindar de primera mano la información a la sociedad. Es en ese contexto, La Prensa desenvolvió su tarea pero con un aditamento especial, dar voz a los sin voz, es decir, informar los hechos desde la perspectiva de los principales actores, los ciudadanos, los habitantes de la urbe, los vecinos de una zona, los usuarios de un centro médico, etc.

Pero todo este trabajo no se hubiese desarrollado ni plasmado sin el apoyo de los reporteros gráficos, los armadores, talleres, administración y distribución.

Unos que empezaban su labor sin considerar el horario, los periodistas y fotógrafos, los otros que empezaban su jornada en horas de la tarde y los más en horario nocturno y hasta de madrugada.

Los lectores no conocen el ritmo infernal que tienen que desarrollar los miembros de un medio para sacar un producto único y sólido desde todo punto de vista, es decir desde la presentación del periódico, las notas informativas e incluso los anuncios clasificados.

Lo importante es que este importante trabajo también debería ser complementado con la venta de los ejemplares que estaba a cargo de los canillitas, los principales actores para que se venda o no un ejemplar del diario.



TODA UNA TRAVESÍA. En unas cuantas palabras queremos contar como se obtiene un hecho noticioso. Lo que el lector debe saber que para un periodista la palabra "no" queda fuera de su léxico porque todo es posible de obtener.

Bajo ese parámetro, los periodistas nos lanzamos a la calle para escarbar en todo lugar en la búsqueda de lo que el editor le encargó que consiga. Llamadas telefónicas, contactos, documentos nuestras fuentes para elaborar una nota acontecimiento que debe reflejar la verdad de forma imparcial, algo difícil pero no imposible, esos parámetros marcaron nuestra vida institucional.

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