martes, enero 26, 2016

La visión periodística de Abdel Padilla, premio Rey de España

Abdel Padilla es periodista multimedia y actualmente es editor de la revista "Lo que se calló". Trabajó como redactor y editor en los periódicos bolivianos La Prensa, La Razón y Pulso, y fue corresponsal del diario Clarín, de Buenos Aires. En 2007 obtuvo el premio nacional de Periodismo de Bolivia en la categoría de Prensa y en 2011 recibió la medalla "Huáscar Cajías", que entrega anualmente la Asociación de Periodistas de La Paz al profesional distinguido de las nuevas generaciones.

¿Cómo se sintió al saberse ganador del premio Rey de España?
A.P.: Sin duda es una noticia que a un inicio cuesta digerir, pero que luego uno la va asumiendo como algo que hay que celebrar, como un impulso para seguir no solo en el ámbito profesional, sino también personal.

¿Qué significa este reconocimiento para usted?
A.P.: Mucho. Por el premio, por haberlo hecho en la categoría radio y por el lugar desde donde lo hice: como parte del equipo de comunicación del Programa de Apoyo a la Democracia Municipal (PADEM), que si bien no es medio de comunicación, es todo un laboratorio de ideas para, entre otros, hacerle frente a la violencia machista.

¿Pensó que el reportaje sobre el feminicidio lo llevaría a ganar este premio?
A.P.: Si bien no hicimos el reportaje pensando en un premio, sí éramos conscientes de que la violencia contra la mujer y el feminicidio son temas inevitables de la agenda nacional y, sin duda, de interés en otros países y regiones; no solo por las estadísticas de casos, sino por lo complejo del problema.

Cuáles son los aspectos positivos que destaca del periodismo en Bolivia?
A.P.: Que vive un momento generacional de oportunidades inéditas. Con un periodismo de investigación latente, en especial en el área social; profesionales destacados en foros internacionales; medios menos temerosos de apostar por el buen periodismo, individualidades creativas y emprendimientos audaces.

¿Cuáles son los consejos para los periodistas?
A.P.: Que no olviden que más allá de la internet y las nuevas herramientas digitales, el periodismo es uno solo, una construcción integral no solo de datos e información sino también de valores capaces de transformar y mejorar la vida de la gente.

¿Algún libro que recomienda leer a los periodistas?
A.P.: El Vuelo de la Reina, de Tomás Eloy Martínez, novela imprescindible para repensar nuestra relación con el poder.

¿Alguna experiencia que lo haya marcado en el periodismo?
A.P.: La cobertura de los momentos conflictivos de cambios estructurales en el país: la Guerra del Agua, la Guerra del Gas o el vacío de poder en 2005, por ejemplo.

¿Alguna vez quiso dejar el periodismo?
A.P.: No, no podría, ahora menos que nunca. Esto va más allá de los medios o el oficio mismo.

¿Recomendaría a algún familiar ser periodista?
A.P.: Seguro. Lo digo consciente de que el oficio se ha remozado, que las oportunidades y las herramientas se han diversificado, que cada vez dependemos menos de los grandes medios y de que el periodismo es una manera de vivir intensamente, como se debe.

¿Cómo recuerda sus inicios profesionales?
A.P.: Comencé como corrector, fui redactor, editor y hasta editor general. Por lo tanto recuerdo mis inicios periodísticos como el principio de una historia que escribo todos los días, disfrutando mis logros y caíds.

'El periodismo boliviano vive un momento generacional de oportunidades inéditas'


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