domingo, junio 19, 2016

Ismael Cala “Mi entrevista más polémica fue la de Evo Morales”



Ismael Cala es una caja de sorpresas. Siempre tiene algo nuevo. Cerró un capítulo importantísimo en la televisora internacional CNN en español y está dispuesto a seguir devorándose el mundo.

Él cree que su carrera no acaba allí. Comienza. Cuando habla al otro lado de la línea telefónica se lo escucha con el mismo tono de voz que usó para entrevistar a grandes personalidades de distintos países. Todo lo que le contó al diario EL DEBER fue primicialmente. Y él subrayó ese dato.

Bolivia,pendiente
En todas las ocasiones que el conductor, de 46 años, pisó suelo boliviano no lo hizo más de tres días. Y eso le inquieta. Quiere conocer, explorar.

“Amo Bolivia. Me gusta la naturaleza y energía del boliviano”, aseguró desde República Dominicana. Uno de los primeros proyectos televisivos será Cala Mundos, que tendrá programas dedicados a Bolivia, donde Cala espera mostrar La Paz, Santa Cruz y el salar de Uyuni. Aún no tiene fecha de lanzamiento, pero pretende volver a la pantalla chica en 2017.

Tampoco descarta producir programas íntegramente en el corazón de Sudamérica. Solo espera tener a “productores cómplices” para hacerlo.

La conversación más caliente
Sorprendió. En más de cinco años de emisión de Cala, ninguna otra entrevista como la que le realizó a Evo Morales fue tan “polémica y ruidosa”. El ahora exconductor de CNN no olvidará todos los calores que tuvo que pasar antes, durante y después de su encuentro con el presidente. “Yo quisiera otra segunda oportunidad”, pidió.

Siempre vuelca la página. Sigue sorprendiendo. Acaba de lanzar su cuarto libro El analfabeto emocional y en agosto presentará el quinto, La vida es una piñata, con el mismo mensaje basado en la ‘mindfulness’.
Seguirá saliendo en el programa Despierta América, de Univisión, y no parará de escribir sus columnas para el Diario Mayor. Le dará impulso a su empresa Cala Enterprises y preparará mas conferencias alrededor del planeta. “Desearía que sea un año sabático, pero no será así. Tengo mucho que hacer”, bromea.

¿Qué le duele? Que lo tilden de apátrida o traidor. Le lastiman las cosas terribles en Cuba y el horror que vivió Orlando con las 49 muertes. Pero “usa la impotencia para generar potencia de algo positivo”, es su otro dicho.

En 1998 fue la última vez que vio su tierra. Ahora volverá para despedirse de sus familiares y también para reencontrarse consigo mismo. Le hace falta.

Le duele no haber hecho Cala desde La Habana. Y confía en que llegará ese anhelado día. De seguro, lo haría muy feliz

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