lunes, septiembre 12, 2016

Periodismo y transmedia, el reto de buscar las nuevas narrativas


SU TRABAJO

Olga Lucía Lozano fue ganadora en 2013 del premio Gabriel García Márquez, en la categoría de “innovación”, gracias a al denominado Proyecto Rosa, realizado para el portal La Silla Vacía. También se encargó del proyecto “100”, 100 historias de 100 traslados de 100 casas destruidas por los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro en este año, para la Agencia Pública de Brasil que se encarga de relatar de una manera innovadora y con el uso de plataformas transmedia, es decir, que hacen uso de distintos formatos.

Encargada de dar vida a proyectos transmedia de impacto en América Latina, Olga Lucía Lozano es una periodista sencilla, directa y prácticamente una creadora impulsiva que advierte que el periodismo boliviano se encuentra en un punto de búsqueda del camino para alcanzar el ritmo de las nuevas tendencias en comunicación e información.

La colombiana llegó recientemente a La Paz para hablar sobre el periodismo de hoy y su futuro ante el avance de las nuevas tecnologías y de la necesidad de crear nuevos formatos narrativos en los que ella ve la clave para continuar a lo largo del tiempo y para que los medios y periodistas no pierdan su espacio en un mundo cada vez más informado.

“Creo que el periodismo (en) Bolivia se encuentra en un punto similar al de otros países de América Latina, lleva una indagación que lleva varios años tratando de encontrar un camino para entender digamos este nuevo proceso y cómo esto va a alterar el periodismo y las relaciones de las audiencias con los periodistas y con los medios de manera indistinta”, comenta Lozano al destacar de inmediato algo muy particular del periodismo boliviano y que ella valora mucho.

“Y es que tiene una continua reflexión sobre su trabajo. Yo he venido aquí a dos talleres y son muy nutritivos en la perspectiva de que los periodistas están muy interesados en encontrar caminos nuevos que es una cosa difícil de encontrar en otros periodistas”, afirma al complementar con el hecho de que los periodistas bolivianos son bastante autocríticos con su trabajo.

Para Lozano esa actitud ayuda a reconocer que “lo que sabemos no es todo lo que necesitamos saber”. Para la especialista en estas nuevas plataformas transmedia es una posición muy pretenciosa el pensar que el “periodismo era eso tan chiquito que nos sabíamos todo y que no necesitábamos nada más".

Pero si bien esta posición autocrítica es un paso, todavía falta que se apropie del cambio aplicando nuevas tendencias, pues se sigue haciendo periódicos clásicos, aunque también hay iniciativas pequeñas para hacer nuevas cosas.

“Los mismos medios se están planteando y se están diciendo ‘somos muy viejos para reaccionar a lo que está pasando’ y eso es lo interesante de este taller porque esto no era un taller para gente nativamente digital ni era para gente que tenía medios digitales, el taller era para gente que viene de trabajar con muchos formatos y yo creo que lo interesante es ver que aunque ya estés cómodo en la postura, muchos son editores o periodistas, no te da miedo compartir conocimientos ni aprender de otros”, comenta.

La receta para el futuro
Para Lozano no existe un paso a paso de qué hacer y qué no hacer en el periodismo, ya que no sólo se inventan cosas nuevas todo el tiempo, sino que la gente la da nuevos usos y significados a las herramientas que se lanzan, así que el punto principal, es avanzar con la gente.

“Cuando arranqué, todo mi trabajo estaba centrado en eso, en descubrir, en tratar de entender cómo podíamos crear narrativas que fueran más cercanas a los usuarios para tratar temas sobre todo muy duros temas que tienen mucha información, que son de economía, de política o temas de violencia en las sociedades de América Latina y lo que fui descubriendo en un tiempo es que la gente va inventando antes que nosotros un montón de herramientas o que la gente va dándole forma a herramientas que alguien inventó”, dice al recordar que Facebook era muy básico al principio pero el uso de la gente permitió a sus creadores comprender todo lo que pueden hacer con una red.

Para la periodista la gente nunca tiene la obligación de usar las cosas que se hacen para lo que son y de hecho siempre termina usándolas para otros fines y “eso es lo interesante de una aplicación técnica cuando realmente encuentra sentido como un contenido distinto en la percepción de para quien lo usa”.

Pero no sólo sirve darle nuevos usos a las herramientas sino también parodiarlas. Lozano ha hecho eso para crear una base de datos de los más poderosos de Colombia a la que presentó formando un Facebook cerrado a través del que mostraron quiénes eran los amigos y los enemigos de las personas con poder en su país. Los datos de su red se actualizaban de acuerdo con la información periodística que salía de cada uno de los personajes electos para la red.

“El poder se conforma porque fuiste al mismo colegio que alguien, a la misma universidad, te casaste con fulanito y cuando te das cuenta se crean círculos de poder y relaciones que explican por qué los países que se construyen como se construyen y terminan teniendo la clase política que tenemos y que terminan en algunos casos, generando caos de corrupción”, explica Lozano para quien parodiar la herramienta no sólo permitió que la información se dosifique de manera adecuada sino que la gente también interactúe con esos perfiles de manera tal que los usuarios podían poner “me gusta” o “no me gusta”, o mandar regalos como una constitución colombiana a los que quisieran, además de aplausos o chiflidos.

Aprender = equivocarse
Hacer es la clave para lograr aprender y avanzar en el periodismo y en casi todas las áreas, explica Lozano, que recuerda que aprender equivale a equivocarse y a hacerlo muchas veces, explica.

“Es como si uno no se divorciara por primera vez y pensaría que el matrimonio es así siempre”, explica con una referencia de relaciones amorosas, unas de las que más suele hacer, admite al detallar que hoy en día se aprende de manera autodidacta y que por el ritmo con el que avanza la tecnología, esperar a que se teorice sobre el tema es esperar a contar con un producto desactualizado.

“Cuando doy talleres siempre me preguntan que dónde puedo estudiar esto, éste es uno de los pocos en los que no me lo han preguntado, pero cuando la gente me dice ‘oye ¿dónde puedo hacer una maestría para aprender esto’ y siempre le digo que los maestros que están en las universidades –y no es una falta de respeto– van a la velocidad de la academia y el internet va a la velocidad de la vida.

Obviamente sí te dan cosas formales, seguramente si vas a las grandes universidades claro que te sirve para algo, pero hay una cosa que es clave y es que los periodistas tienen que aprender a formarse a sí mismos en muchos campos porque muchas cosas cambian rápidamente y uno no puede estar esperando a que alguien le cuente que eso cambió”.

Lozano recomienda como clave para ir al ritmo de las nuevas herramientas que surgen gracias a la tecnología y que pueden ayudar a construir nuevas formas de narrar historias es todo el día ver cosas nuevas, aprender y no asustarse. “Yo aprendí usando tutoriales”, confiesa en busca de animar a todos a buscar conocimiento con base a experiencia y motivación propia.

“Cuando comencé a hacer internet, nadie hacía internet en Colombia, nadie hacía internet en América Latina de manera propia, (periodismo de) datos comenzamos de cero, había ingenieros escasos y para hacer una tilde eran necesarios como 28 comandos”, comenta al recordar lo difícil de comenzar en un área que hoy en día todavía no ha sido completamente explorada, pero que se posiciona en el mundo por sus atractivos e interactivos diseños para informar y en la mayor parte de los casos haciendo partícipe al usuario.

Destaca además que lo importante es aplicar lo aprendido. “Hay una generación de la gente que no salió de la universidad nunca, siempre tienen un posgrado, una beca y qué pasa con el mundo real, ¿dónde aplican lo que hicieron allá? ¿Dónde lo aplican? Nunca salen de ahí”.
“No digo que los doctorados no sirven, no es una pelea con la academia, sino que ahora los caminos son múltiples, variados y ahora el mejor camino es probar y hacer”, sostiene al alentar a buscar nuevos formatos y cambiar las estructuras para sobrevivir al paso del tiempo y las exigencias de los consumidores.

La punta del ovillo
Para hablar de redes sociales, primero se debe partir de que no siempre contienen información útil para el periodismo, aunque sí lo puedan ser para otro tipo de estudios, afirma Lozano al explicar que muchas veces las redes se quedan con comentarios de ciudadanos que sólo se basan en insultos y acusaciones falsas y que muchos periodistas pecan al tomarlas de referencia para hablar de la sociedad en su conjunto, una generalización que no siempre corresponde.

“Muchos periodistas toman (las opiniones en redes sociales) para referir que es la sociedad la que está completamente incómoda con este tema o descontenta y es pura opinión, no es información y entonces no hay un argumento general, aparte de la indignación”, comenta al indicar que casi nunca hay contrargumentación informada en las redes sociales y esta situación tiene mucha relación con políticos y centros de poder que también actúan en esos espacios.

Pero sin duda las redes sociales deben considerarse como la base para buscar información e investigar sobre un tema, pues “uno no pondrá que se robó tal cantidad en su cuenta de Twitter”, por eso, “pensar que sólo una publicación es noticia en sí misma porque lo dijo, pues sí (es noticia) si vives de las declaraciones explosivas de los políticos, pero en realidad es el punto de inicio”, recuerda.

Redes sociales, no sólo un soporte
Respecto al uso de las redes sociales, Lozano recomienda a los periodistas que ya no las vean sólo como un soporte de circulación, sino más bien que piensen que lo que se produce para ese soporte debe ser completamente independiente de lo que se produce para el medio, lo que no quiere decir que no esté conectado y que no complete un discurso o una información más profunda en torno a un tema.

“Creo que sí hay en el periodismo mucho miedo a perder el soporte original, a perder la marca, el periódico, y es ahí donde más liberalidad se requiere hoy en día, pensar en si queremos que los contenidos circulen o que nadie use nuestros contenidos”, reflexiona al terminó de la última jornada de su segunda visita a Bolivia donde compartió no sólo puntos de vista, sino su experiencia en el mundo de la transmedia, donde distintos formatos (audios, videos, texto, imagen y más) se unen para contar historias y el paso de la historia de maneras cada vez más distintas y atractivas.

APRENDER
"Lo que le digo a la gente es que la manera de aprender lo que realmente está pasando es todo el día ver cosas. Aprender y no asustarse, yo aprendí leyendo tutoriales y así me tocó cuando comencé a hacer internet, nadie hacía internet en Colombia nadie hacía internet en América Latina de manera propia".
Olga Lucía Lozano
PERIODISTA

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