domingo, noviembre 20, 2016

Tito de la Viña y sus “historias no contadas”

“Historias no contadas”, así titula el nuevo libro de Tito de la Viña, que fue presentado el pasado jueves en la Asociación de Periodistas de La Paz.

Se trata de la cuarta obra que publica el experimentado periodista deportivo luego de “Vivencias de medio siglo” (que salió el año 2008), “Hechos y protagonistas” (2010) y “De copa en copa” (2014).

“Es un homenaje a grandes figuras de varios deportes, a lo que era mejor que ahora en lo que se refiere a disciplina y pasión bien entendida, que no sea malsana, y a la parte dirigencial. Ahora muchos son corruptos, la gente de antes era honesta. Mi objetivo es que la gente conozca algo de las grandes figuras que hemos tenido”, destacó don Tito (T).

LG: ¿DE QUÉ TRATA EL LIBRO?

T: Son historias no contadas, raramente contadas algunas y otras no contadas, ¿no?, referentes a clubes de La Paz, están Litoral, 31 de Octubre, Municipal, Chaco Petrolero, Mariscal Santa Cruz, Ferroviario, Always Ready, que ha vuelto ahora a la primera división B de la Asociación de La Paz. Están sus dirigentes, los jugadores y hay información gráfica.

También tenemos el famoso festival patria que se hacía antes cada 6 de agosto con el auspicio del Círculo de Periodistas Deportivos de Bolivia. Ahí participaban las reinas de todos los departamentos y jugaban las selecciones de fútbol de La Paz, Cochabamba, Santa cruz y Oruro y de ahí salían los mejores. Otra historia es del Círculo de Periodistas Deportivos de Bolivia y su fundación, sus fundadores, cómo ha empezado la actividad, etc. El capítulo se llama “Las canas del periodismo”.

LG: ¿QUÉ MÁS ENCONTRAMOS EN HISTORIAS NO CONTADAS?

T: Está la historia del Club Olimpic de San Pedro… antes de que haya el Coliseo (Cerrado), todas las actividades se desarrollaban en el Olimpic, cuyo propietario era don Néstor Palazuelos. Allí había corridas de toros, los domingos la gente se volcaba, vinieron toreros de Colombia y Perú. También había lucha libre con luchadores extranjeros, sobre todo mexicanos y también colombianos. Uno de ellos era, pues, Huracán Ramírez, que vino y se casó con una boliviana, que era la hija del animador de The Strongest, “El negro Fernández”.

En atletismo tenemos a Jhonny Pérez, que ganó medallas de oro en los Juegos Odesur y Bolivarianos de los 70. Después está Edgar Cueto, un gran ciclista cochabambino, Giovana Irusta, una gran marchista que ha ganado muchas medallas en el exterior, para mí la mejor marchista que ha habido hasta el momento.

Del automovilismo está entre los pioneros, por ejemplo, el carabuqueño Leizán, que pocos han debido oír nombrarlo. Era chileno, pero se nacionalizó boliviano y era transportista pesado. Llevaba mercadería desde Carabuco y luego se convirtió en piloto y fue un gran piloto, luego tenemos al paceño Jáuregui.

LG: ¿CÓMO HIZO LA SELECCIÓN DE ESTAS PERSONALIDADES?

T: Por la calidad de las figuras, porque hay gente que no conoce, que ignora y otra parte que conoce y de seguro va a reconocer a esas grandes figuras que merecen este tipo de homenajes porque han sido pioneros. Por ejemplo en box, Chino Guerra fue el primer boxeador que peleó contra “Bombón” Coronado y con Arturo Godoy. También se cuenta cómo empezó el box acá, que fue en el Olimpic de San Pedro con Jaime Bueno, Torito Saravia, Hugo Ledezma y otros.

LG: ¿QUÉ DISCIPLINAS RECOGE HISTORIAS NO CONTADAS?

T: Box, atletismo, fútbol. Básquet ya saqué en el anterior libro, pero hay algunas referencias también. Hay una nota del voleibol de equipos como San Antonio y del colegio Inglés Católico, donde había un profesor que se lo conocía más por entrenador, Camilo. El libro tiene 64 capítulos.

LG: ¿QUÉ TIEMPO LE TOMÓ HACER EL LIBRO?

T: Casi dos años y un poquito más, trabajé lento, no me he apurado, si hubiera querido, salía mucho antes, pero fui lento.

UN ESFUERZO PROPIO A PULMÓN

Tito de la Viña posee una importante base de datos producto del trabajo que realizó a lo largo de su trayectoria periodística en los periódicos La Nación, Presencia y Hoy.

“Tengo una base de datos que está referida a mi actuación en La Nación. Empecé a trabajar ahí en 1957 con Cucho Vargas, estuve hasta el 59. Sobre este pasaje, hay un capítulo (en el libro) sobre Peripecias del periodismo (sonríe), donde hablo de cómo quemaron los falangistas el periódico y donde a los redactores casi los matan. Cucho Vargas se escapó saltando de un altillo del segundo piso, yo me escapé mezclándome con la multitud. A los redactores que los encontraron, les dieron pateaduras, eso fue por el 58-59 y de ahí me fui a Presencia y luego a Hoy”, rememora.

Y ¿cómo le fue con los otros libros? “Bien, yo no hago un libro con fines de lucro, yo hago con el fin de información y de que la gente establezca comparaciones, que lea y que la gente que le gusta el deporte, engrose su bibliografía, pero es una aventura sacar el libro, yo nunca fui auspiciado, es un esfuerzo propio a pulmón”, cuenta. El libro ya está a la venta en las librerías Gisbert, Amigos del Libro, Aguilea, Baúl del Libro (centro) y El pasillo (zona sur), además de puestos de revista.

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