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lunes, enero 02, 2017

RUBÍ Y LOS COMUNICADORES SOCIALES



Los medios de Comunicación Social y las Redes Sociales hablan del cumpleaños de Rubí; de la muerte de George Michael y le desean un buen viaje al infinito a Carrie Fisher; la televisión ha sumado a su oferta deportiva (que se reduce al fútbol) el show del Dakar; y en la prensa escrita veo una información que revela el nombre completo de “El chavo del ocho” junto a otra sobre la cantidad de niños muertos en el último ataque en Siria. Ah, sí, Siria, donde una modelo boliviana enseña fotografías posando junto a la desgraciada Alepo. Hace ya un par de semanas la Red ATB invitaba a “disfrutar” de la propaganda gubernamental “El cártel de la mentira” como si se tratara de un concierto de un grupo musical.

A los estudiantes de Ciencias de la Comunicación Social se nos enseña a distinguir entre la ficción y la realidad; a esta segunda “categoría” se nos dice que podemos abordarla incluso desde distintos géneros periodísticos, pero siempre apegados a los principios de una ética profesional bastante rigurosa.

Es que la Comunicación Social no es una Carrera que habilite a hacer cobertura de partidos de fútbol o enseñe a pararse frente a una cámara de TV. Es obvio que para ninguna de estas “tareas” se requiere ir a la universidad 4 o 5 años, pero aunque parezca irónico, las veces que he preguntado a estudiantes de Comunicación por qué estudian la carrera, siempre he encontrado este tipo de respuestas. Y claro, no es coincidencia que luego se los vea trabajando en programas “deportivos” o de presentadoras de “noticias”, muy sexys mostrando lo que ningún manual de periodismo dice que debería mostrarse.

Detenerse en la vestimenta vulgar de las presentadoras de “noticias” es tan banal como el hecho mismo, lo que debería preocuparnos de verdad es la incapacidad que tienen algunos Comunicadores para ser fieles con los principios deontológicos que demanda la carrera. Muchos de los profesionales de la comunicación confunden -por ignorancia o conveniencia- la realidad con la ficción, lo esencial con lo banal y lo vital con lo accesorio, y entonces tenemos mamarrachos de “producciones” de la realidad que ofrecen el 15 años de Rubí + el show del Dakar + el nuevo DT del conjunto nacional + el documental (que nos es documental) del “cártel de la mentira” como si fueran la más esencial y vital realidad a la que, además, debemos sacarle la mayor cantidad de diversión porque está producida con ese fin.

La pregunta es ¿cuál es el aporte significativo del Comunicador Social? Me dirán que debo distinguir entre presentadores y periodistas; les diré ¿por qué? ¿Quién inventó la diferencia? En rigor a la profesión, los presentadores, incluidas las de a vestidito, deberían ser licenciados en Comunicación Social, así como los “productores” de noticias, los jefes de prensa y los dueños de medios de comunicación. Quizá así se entendería mejor la crítica y habría al menos el ánimo de hacer bien la tarea.

Me niego a creer que el 15 de una tal Rubí, que la muerte de George Michael o que el nombre completo del Chavo se conviertan en el insumo informativo que necesitamos para salir de casa; me niego a aceptar como realidad la dosis diaria de ficción producida para evitar el aburrimiento; me niego a aceptar que los medios de comunicación nos traten como estúpidos e ignorantes con tal de huirle a la verdadera responsabilidad social que tienen; me niego a creer que el miedo a perder la pega se interponga a la dignidad humana y la ética profesional; me niego a que mi carrera, la Comunicación Social, esté así de devaluada.



Mónica Olmos Campos

Comunicadora Social y Doctora en Ciencias de la Educación.

molmitos2014@gmail.com

elblogdelamolmitos.wordpress.com


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