“Polonia viuda de Cruz es una chuquisaqueña de 61 años que, animada por la esperanza de una vida mejor, emigró a Bolpebra junto a sus tres hijos pequeños. Había enviudado poco tiempo antes en Villa Charcas, su pueblo, y se animó a hacer el viaje con su cuñada, un grupo de paisanos, algunos potosinos y varios tarijeños'”.
Este es el fragmento de uno de los trabajos de Viaje al corazón de Bolivia, el proyecto periodístico más ambicioso y de categoría internacional de la prensa boliviana de los últimos años.
En asociación con el PNUD, Página Siete creó esta serie de reportajes y crónicas que se publicaron en la revista dominical Miradas. Tres cronistas y tres fotógrafos visitaron, durante cinco meses de 2011, una localidad boliviana por semana en un viaje por bus, canoa o tren, cuya narración y muestra de imágenes le reveló a los lectores el “país real”.
La iniciativa ganó el premio Elizabeth Neuffer, en categoría oro, de la asociación de corresponsales de las Naciones Unidas y nuestro director, Raúl Peñaranda, recibió la distinción de manos de Ban Ki Moon en una gala en Nueva York.
Este galardón, que reconoce uno de los pilares básicos de este periódico: acercar a nuestros lectores la realidad de Bolivia y los bolivianos, es el más representativo de un total de 27 premios, menciones, becas y reconocimientos que los periodistas de esta redacción recibieron en los últimos 36 meses.
Detalles Entre los más galardonados están los periodistas Boris Miranda y Miriam Jemio. El primero fue acreedor los premios de Periodismo Municipal (2010), Nacional de Periodismo Digital (2012) y a la beca latinoamericana de periodismo de investigación de IPYS, Asunción, 2011.
Además, junto a Nancy Vacaflor y Amancaya Finkel recibió la distinción al Mérito Periodístico por la cobertura del conflicto del TIPNIS (2011). Jemio, mientras tanto, obtuvo la medalla Bautista Saavedra otorgada por la Asociación de Periodistas de La Paz (2010); de Reportaje sobre Biodiversidad, otorgado por Conservación Internacional; el segundo lugar en el Premio Latinoamericano sobre Biodiversidad (2010); y el Premio Periodístico Transparencia y Control Social, organizado por el Ceadesc (2013).
En lo que se refiere a becas en reconocimiento al rendimiento profesional y el mérito a trabajos específicos, Finkel, reportera de la revista Miradas, fue beneficiada con la beca latinoamericana de periodismo de investigación de IPYS, Lima (2011) y una beca a Berlín, Alemania, que aún cursa en la capital alemana. Durante varias semanas de 2012, Alejandra Pau, redactora de la sección Gente, también fue becada a un curso especializado en Berlín.
Martín Zelaya, jefe de informaciones y editor de la revista Ideas, obtuvo en 2010 una beca de la Fundación del Nuevo Periodismo Iberoamericano para participar de un curso de periodismo cultural efectuado en Medellín, Colombia.
Nuestros reporteros gráficos también vieron reconocido su talento tras las cámaras. Wara Vargas recibió el Premio Latinoamericano de Fotografía, entregado en Buenos Aires (2012) y una de sus piezas fue seleccionada entre las 20 mejores fotografías de Latinoamérica, en un evento por el que fue reconocida ese mismo año en Nueva York.
Su colega, Luis Salazar, ganó el primer lugar del XIII Concurso Municipal de Fotografía Freddy Alborta, en la categoría fotoperiodismo (2012).
Otros logros personales de redactores, editores, columnistas y colaboradores permanentes de Página Siete se detallan en una nota de apoyo en esta página.
No obstante, vale destacar algo más: tres logros institucionales del diario, obtenidos todos en 2012: la Mención Especial en un concurso de Conservación Internacional, por la serie de reportajes Viaje al corazón de Bolivia; el Galardón Andino a la Excelencia, y el Premio a la Excelencia entregado por Penta Empresarial.
Un galardón “real” Para cerrar, vale decir que tras el Viaje al corazón de Bolivia, sin lugar a dudas el logro internacional más importante vino de la mano del escritor y periodista Fernando Molina, columnista del diario que obtuvo el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en el apartado Iberoamericano, por su artículo Pensar Hispanoamérica: el inicio, publicado en 2011 en el suplemento Ideas.
“Pero con lo malo también vino lo bueno -señala Molina en la parte final de su galardonado trabajo-. No sólo los utopistas y sus descendientes sacaron conclusiones teóricas del descubrimiento de la anomalía americana. Y tampoco, pese a lo que suele creerse, no sólo los europeos ‘no españoles’ contribuyeron a la modernización ideológica que provocó el 12 de octubre de 1492'”.
“Véase aquí otra contribución del encuentro entre españoles e indígenas: tan estupenda como el barroco y tan importante como el utopismo. Por cierto, es exactamente lo contrario de este último. Así es Hispanoamérica: simultánea ilusión y desencanto, al mismo tiempo el veneno y su antídoto”, agrega.
Los premios y distinciones, más allá de reconocer logros profesionales en los escogidos, reflejan la alta calidad del trabajo del staff de Página Siete, un nivel que, ante todo, está puesto al servicio de nuestros amables lectores que, en los tres años de vida que hoy cumplimos, son cada vez más.
Página Siete
“Los premios y distinciones reflejan la alta calidad del trabajo del staff de Página Siete, un nivel que, ante todo, está puesto al servicio de nuestros amables lectores”.
Otros premios y menciones
Raúl Peñaranda Premio Nacional a la Libertad de Expresión, Universidad San Francisco de Asís (2012).
Alex Ayala Premio Conservación Internacional por un reportaje de la serie Viaje al Corazón de Bolivia (2012).
Marcelo Tedesqui Galardonado como Periodista del Mes por su cobertura del caso 54 cadetes, Fundación para el Periodismo (2012).
Verónica Zapana Premio Periodista Amiga de la Infancia, entregado por ANNI y Unicef (2012).
Carlos Mesa Columnista de Página Siete, Premio Nacional de Periodismo, postulado por el periódico (2012).
Verónica Ormachea Columnista de Página Siete, medalla “Franz Tamayo” entregada por la Asociación de Periodistas de La Paz, postulada por el periódico (2011).
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miércoles, abril 24, 2013
Página Siete Filosofía, esencia y visión de un diario moderno
Muchas veces desde este diario se revelaron, difundieron y confirmaron -mediante fuentes confiables: parte-contraparte, y otras pruebas- errores o malas decisiones que se suscitaron en el seno del Gobierno; pero no pocas veces se destacaron también iniciativas positivas y logros del Presidente y otras autoridades, e incluso se elogiaron ciertas políticas y proyectos favorables para Bolivia y los bolivianos.
Y es que si hay algo que caracterizó a Página Siete en estos tres años de labor periodística es la independencia en el trabajo de todo el equipo, desde los redactores hasta los ejecutivos.
Como se detalla en nuestra Declaración de principios y en el Código de ética, que son de conocimiento público, una de las consignas centrales de este diario es la ecuanimidad y la búsqueda de la verdad para informar a los lectores.
Si de hallar otras palabras que definan por sí solas los objetivos, impulsos y búsquedas de este periódico podemos citar algunas como pluralismo, amplitud, rigurosidad e inquietud.
Consignas y prioridadesPágina Siete es un diario pluralista: todas las tendencias están reflejadas en su equipo de columnistas y colaboradores; distintas visiones políticas, culturales y sociales conviven y dialogan en sus páginas.
Es un periódico de amplia visión y panorama: más allá de reflejar los sucesos noticiosos inherentes a la coyuntura política, social y económica, busca transmitir a la gente iniciativas, inquietudes y novedades en diferentes áreas de interés humano: desde lo histórico y cultural hasta las tendencias urbanas, artísticas y tecnológicas, entre más.
Es un periódico interesado en el mundo, con la más amplia sección internacional de los diarios bolivianos y con articulistas internacionales de prestigio.
Página Siete se interesa por la investigación. El periodismo debe ayudar a descubrir lo que las entidades judiciales no pueden. Entre varias otras investigaciones de 2012, el periódico destapó que el Estado había pagado por adelantado 29 millones de dólares por la compra de 18 barcazas que nunca llegaron al país, y el ingreso irregular de 54 cadetes a la Academia Nacional de Policías (Anapol).
Es un diario que, ante todo, valora a Bolivia y a los bolivianos desde secciones como Gente y lugares, Cultura y Campeones, entre otras, que están concebidas para ayudar a mejorar la autoestima de la gente con la difusión de logros, avances y cuanta proeza se dé.
El periódico destacó, por sólo poner algunos ejemplos, al científico boliviano que creó una nueva prótesis, a la antropóloga que ganó un premio en Londres, a la bióloga que ayuda a salvar especies amenazadas en la Amazonia, a la mujer indígena que enseña su lengua a las nuevas generaciones'
' Al joven escritor reconocido con un importante premio literario en Alemania, a los talentosos raquetbolistas que no se cansan de ganar títulos internacionales, o a los hábiles estudiantes de colegio y de universidades que desarrollan innovadores y útiles proyectos, inventos o aplicaciones.
Lo que nos diferencia Y ya específicamente hablando del plus que Página Siete ofrece a sus lectores, no se puede dejar de lado que este diario cuenta con su propio sistema de encuestas.
Es el único medio escrito del país, y uno de los pocos de Sudamérica, que contrata con exclusividad los servicios de una firma especializada en sondeos de opinión pública, mediante los cuales se evalúa periódicamente la situación, las tendencias, preocupaciones, necesidades e inquietudes de los bolivianos, a través de procesos de consulta estadísticamente confiables y seguros.
Por otro lado, Página Siete tiene un departamento editorial activo y en pleno desarrollo, el único de su tipo en la prensa boliviana. El año pasado publicó el libro 30 años de democracia en Bolivia, gracias a la ayuda de cinco fundaciones.
Este año se publicará, gracias a apoyo internacional, una versión en inglés de ese libro, para ser distribuida en universidades de todo el mundo. También se publicará el trabajo Guido Riveros, constructor de consensos, y está en proyecto editar además, en versión libro, la serie de reportajes Viaje al corazón de Bolivia, publicada en la revista dominical Miradas, y que ganó un premio de la Organización de las Naciones Unidas.
Página Siete, además, es un diario en crecimiento, que usa tecnología de avanzada y que adquirió, antes de lo planificado, una moderna rotativa instalada hace pocos meses en El Alto, gracias a la cual ya se ponen en marcha estrategias de crecimiento en ventas y alcance. El periódico, como desde sus inicios, se distribuye en todo el país, pero cada vez en más lugares y con mayor receptividad.
Y a no olvidar, entrando nuevamente a hablar del estilo, el enfoque y tratamiento de la información, que Página Siete es un periódico que hace las preguntas difíciles, ésas que muchos prefieren obviar o retrasar, ante el amedrentamiento de personas o entidades que ostentan el poder.
Página Siete
“Página Siete tiene un departamento editorial activo y en pleno desarrollo, el único de su tipo en la prensa boliviana”.
Y es que si hay algo que caracterizó a Página Siete en estos tres años de labor periodística es la independencia en el trabajo de todo el equipo, desde los redactores hasta los ejecutivos.
Como se detalla en nuestra Declaración de principios y en el Código de ética, que son de conocimiento público, una de las consignas centrales de este diario es la ecuanimidad y la búsqueda de la verdad para informar a los lectores.
Si de hallar otras palabras que definan por sí solas los objetivos, impulsos y búsquedas de este periódico podemos citar algunas como pluralismo, amplitud, rigurosidad e inquietud.
Consignas y prioridadesPágina Siete es un diario pluralista: todas las tendencias están reflejadas en su equipo de columnistas y colaboradores; distintas visiones políticas, culturales y sociales conviven y dialogan en sus páginas.
Es un periódico de amplia visión y panorama: más allá de reflejar los sucesos noticiosos inherentes a la coyuntura política, social y económica, busca transmitir a la gente iniciativas, inquietudes y novedades en diferentes áreas de interés humano: desde lo histórico y cultural hasta las tendencias urbanas, artísticas y tecnológicas, entre más.
Es un periódico interesado en el mundo, con la más amplia sección internacional de los diarios bolivianos y con articulistas internacionales de prestigio.
Página Siete se interesa por la investigación. El periodismo debe ayudar a descubrir lo que las entidades judiciales no pueden. Entre varias otras investigaciones de 2012, el periódico destapó que el Estado había pagado por adelantado 29 millones de dólares por la compra de 18 barcazas que nunca llegaron al país, y el ingreso irregular de 54 cadetes a la Academia Nacional de Policías (Anapol).
Es un diario que, ante todo, valora a Bolivia y a los bolivianos desde secciones como Gente y lugares, Cultura y Campeones, entre otras, que están concebidas para ayudar a mejorar la autoestima de la gente con la difusión de logros, avances y cuanta proeza se dé.
El periódico destacó, por sólo poner algunos ejemplos, al científico boliviano que creó una nueva prótesis, a la antropóloga que ganó un premio en Londres, a la bióloga que ayuda a salvar especies amenazadas en la Amazonia, a la mujer indígena que enseña su lengua a las nuevas generaciones'
' Al joven escritor reconocido con un importante premio literario en Alemania, a los talentosos raquetbolistas que no se cansan de ganar títulos internacionales, o a los hábiles estudiantes de colegio y de universidades que desarrollan innovadores y útiles proyectos, inventos o aplicaciones.
Lo que nos diferencia Y ya específicamente hablando del plus que Página Siete ofrece a sus lectores, no se puede dejar de lado que este diario cuenta con su propio sistema de encuestas.
Es el único medio escrito del país, y uno de los pocos de Sudamérica, que contrata con exclusividad los servicios de una firma especializada en sondeos de opinión pública, mediante los cuales se evalúa periódicamente la situación, las tendencias, preocupaciones, necesidades e inquietudes de los bolivianos, a través de procesos de consulta estadísticamente confiables y seguros.
Por otro lado, Página Siete tiene un departamento editorial activo y en pleno desarrollo, el único de su tipo en la prensa boliviana. El año pasado publicó el libro 30 años de democracia en Bolivia, gracias a la ayuda de cinco fundaciones.
Este año se publicará, gracias a apoyo internacional, una versión en inglés de ese libro, para ser distribuida en universidades de todo el mundo. También se publicará el trabajo Guido Riveros, constructor de consensos, y está en proyecto editar además, en versión libro, la serie de reportajes Viaje al corazón de Bolivia, publicada en la revista dominical Miradas, y que ganó un premio de la Organización de las Naciones Unidas.
Página Siete, además, es un diario en crecimiento, que usa tecnología de avanzada y que adquirió, antes de lo planificado, una moderna rotativa instalada hace pocos meses en El Alto, gracias a la cual ya se ponen en marcha estrategias de crecimiento en ventas y alcance. El periódico, como desde sus inicios, se distribuye en todo el país, pero cada vez en más lugares y con mayor receptividad.
Y a no olvidar, entrando nuevamente a hablar del estilo, el enfoque y tratamiento de la información, que Página Siete es un periódico que hace las preguntas difíciles, ésas que muchos prefieren obviar o retrasar, ante el amedrentamiento de personas o entidades que ostentan el poder.
Página Siete
“Página Siete tiene un departamento editorial activo y en pleno desarrollo, el único de su tipo en la prensa boliviana”.
Página Siete Tres años de periodismo independiente
Hace tres años se inició una aventura llamada Página Siete, ante la expectativa de la ciudadanía, la curiosidad del sector de los medios y, también, la duda. ¿Un diario más en el ya saturado mercado de periódicos de Bolivia?
Para tener éxito creíamos que debíamos cumplir con varios requisitos: uno, contar con el personal profesional adecuado para desarrollar el trabajo; dos, “adquirir” una personalidad más o menos pronto, basada en el equilibrio entre la información de coyuntura y la referida a temas atemporales; contar con el mejor equipo de columnistas; mirar a Bolivia con autoestima y respeto, no con desprecio; considerar al pluralismo como un valor sin el cual una sociedad no puede desarrollarse; y, finalmente, asegurar la independencia del periódico de las fuerzas gubernamentales u otras que pudieran intentar afectarla.
Hoy, tres años después, podemos decir que se han cumplido esos requisitos y que los logros alcanzados son mayores a los esperados. Página Siete es un diario de referencia, procura entender bien la realidad que vive el país, aumenta sus ventas diariamente, su presencia en las redes sociales es creciente y nadie duda de su independencia.
Esta última característica es la que más irrita al Gobierno, proclive a una forma de actuar cada vez más relacionada con la intolerancia y el autoritarismo. Una voz crítica y democrática es lo que menos quieren los gobiernos. Esa característica ha hecho que las autoridades inicien una serie de acciones de desprestigio contra el periódico, además de acciones judiciales, con el obvio interés en amedrentarnos. No lo han conseguido ni lo conseguirán. Un juicio desarrollado contra Página Siete y otros dos medios por la publicación de una noticia de agencia ha quedado paralizado por razones obvias: el periódico no se equivocó al informar sobre un discurso del presidente Evo Morales sobre unas declaraciones suyas sobre la flojera en el oriente boliviano.
Pero la presencia de Página Siete es aún más irritante y notoria debido a la compra y cooptación, por parte del Gobierno, de innumerables medios. Tanto, que el director de ERBOL, Andrés Gómez, cree que “a estas alturas, el MAS tiene más medios que los partidos de la oposición, erigió en poco tiempo un ‘latifundio mediático masista’”.
Nosotros, con nuestra independencia, seguiremos adelante, intentando siempre informar mejor a nuestros lectores.
Raúl Peñaranda Undurraga
DIRECTOR DE PÁGINA SIETE
Para tener éxito creíamos que debíamos cumplir con varios requisitos: uno, contar con el personal profesional adecuado para desarrollar el trabajo; dos, “adquirir” una personalidad más o menos pronto, basada en el equilibrio entre la información de coyuntura y la referida a temas atemporales; contar con el mejor equipo de columnistas; mirar a Bolivia con autoestima y respeto, no con desprecio; considerar al pluralismo como un valor sin el cual una sociedad no puede desarrollarse; y, finalmente, asegurar la independencia del periódico de las fuerzas gubernamentales u otras que pudieran intentar afectarla.
Hoy, tres años después, podemos decir que se han cumplido esos requisitos y que los logros alcanzados son mayores a los esperados. Página Siete es un diario de referencia, procura entender bien la realidad que vive el país, aumenta sus ventas diariamente, su presencia en las redes sociales es creciente y nadie duda de su independencia.
Esta última característica es la que más irrita al Gobierno, proclive a una forma de actuar cada vez más relacionada con la intolerancia y el autoritarismo. Una voz crítica y democrática es lo que menos quieren los gobiernos. Esa característica ha hecho que las autoridades inicien una serie de acciones de desprestigio contra el periódico, además de acciones judiciales, con el obvio interés en amedrentarnos. No lo han conseguido ni lo conseguirán. Un juicio desarrollado contra Página Siete y otros dos medios por la publicación de una noticia de agencia ha quedado paralizado por razones obvias: el periódico no se equivocó al informar sobre un discurso del presidente Evo Morales sobre unas declaraciones suyas sobre la flojera en el oriente boliviano.
Pero la presencia de Página Siete es aún más irritante y notoria debido a la compra y cooptación, por parte del Gobierno, de innumerables medios. Tanto, que el director de ERBOL, Andrés Gómez, cree que “a estas alturas, el MAS tiene más medios que los partidos de la oposición, erigió en poco tiempo un ‘latifundio mediático masista’”.
Nosotros, con nuestra independencia, seguiremos adelante, intentando siempre informar mejor a nuestros lectores.
Raúl Peñaranda Undurraga
DIRECTOR DE PÁGINA SIETE
Raúl Garáfulic, presidente del directorio de Página Siete “Ya somos un periódico de referencia nacional”
Raúl Garáfulic, presidente del directorio de Página Siete, hace un balance al cumplirse el tercer aniversario de este emprendimiento periodístico que salió a las calles por primera vez el 24 de abril de 2010.
Los logros -premios, aceptación y credibilidad-, las asignaturas pendientes -corregir errores, mejorar la página web- y los grandes retos –ser los primeros en ventas, mejorar la maquinaria- son algunos de los temas de esta conversación.
¿Cómo encuentra a Página Siete, institucionalmente, en este tercer aniversario?
Sin lugar a dudas Página Siete es un periódico consolidado, con una clara marca de independencia y un carácter fuerte. Las encuestas me indican que las personas que se precian de estar bien informadas leen Página Siete.
Estoy seguro de que mucha gente, incluyendo políticos, empresarios, líderes sociales y el público en general, coincide con esta afirmación.
Por otra parte, desde el punto de vista empresarial, Página Siete está en franco crecimiento: nuestra circulación se incrementa todos los meses. Basta ver la cantidad de clasificados, necrológicos y anuncios en general para darse cuenta de que la publicidad también está creciendo.
Estamos aquí para quedarnos y nuestro objetivo es tomar el liderazgo en circulación en la ciudad de La Paz. Algunos días de la semana estamos muy cerca de lograrlo y este año, con un poco más de esfuerzo y mucha imaginación, lo conseguiremos.
¿Cuáles son los logros, avances en este período, qué balance puede hacer?
Uno de los logros más importantes durante este último año fue la instalación de una nueva imprenta rotativa. La que teníamos anteriormente era alquilada y tenía una capacidad limitada. Con la nueva máquina tenemos capacidad para seguir creciendo y emprender nuevos proyectos.
Otro logro importante fue convertirnos en un periódico de referencia, tanto a nivel nacional como internacional. Un reconocimiento a este esfuerzo fueron los varios premios que recibimos durante el año, entre ellos, el más importante, entregado a nuestro director por Ban Ki -moon, secretario general de las Naciones Unidas.
Además de un alto nivel noticioso, puedo afirmar que en Página Siete escriben los mejores columnistas del país: los más conocidos y los más respetados. Hay uno que otro muy buen columnista que todavía está en la competencia y este año intentaremos ficharlo, como se dice en la jerga futbolística.
Otro logro importante fue la creación de Página Siete Expreso, que es Página Siete, pero en versión reducida, tanto en el número de páginas como en su precio. Este producto nos permite llegar al público de menores recursos económicos.
Es interesante observar la evolución de la difusión a través de redes sociales, campo en el que todos los periódicos de La Paz empezamos más o menos al mismo tiempo. Hoy tenemos casi el doble de seguidores en Twitter y en Facebook que nuestro competidor más cercano.
¿Cuáles son las asignaturas pendientes y los grandes objetivos a corto, mediano y largo plazo?
Una tarea pendiente es reducir nuestros errores. Éste es un problema que nos quita muchas horas de sueño. Si bien errar es humano, nos hemos puesto el reto de mejorar y lo vamos logrando poco a poco.
Otro objetivo de mediano plazo es ampliar nuevamente la capacidad de nuestra imprenta rotativa para soportar el ritmo de crecimiento venidero.
Este año también rediseñaremos nuestra página web y mejoraremos aun más nuestra presencia en las redes sociales.
Pero sin lugar a dudas, el objetivo más importante es convertirnos en el periódico de mayor circulación en la ciudad de La Paz, por lo menos un par de días de la semana. El resto tomará un tiempo, pero llegará.
Junto con muchas cosas positivas, en este tiempo también hubo días duros, momentos difíciles, ¿se anima a reflexionar algo al respecto?
Definitivamente los ataques del Gobierno contra Página Siete generaron los momentos de mayor tensión, porque creemos que fueron injustificados. El problema con el Gobierno es que no acepta la crítica y una condición fundamental de la libertad de expresión es el derecho a criticar' y ejercer este derecho.
En contrapartida, las críticas tuvieron un efecto positivo para Página Siete porque nos hicieron crecer. Los ataques tuvieron el mismo efecto que cientos de miles de dólares de publicidad. No hay que olvidarse que en Bolivia la gente se solidariza con las víctimas y así nos percibió el público.
¿Recuerda qué pasaba por su mente hace tres años, cuando salió el primer número de Página Siete? ¿Cuéntenos esa experiencia y luego qué pasa por su mente hoy en día, qué siente al ver el desarrollo de este proyecto?
Cuando nacimos, nuestra principal preocupación era sobrevivir el primer año. En ese entonces no lo podíamos reconocer, pero la incertidumbre estaba presente cada día. No fue fácil, pero la suerte nos acompañó y superamos esa etapa.
Hoy en día nuestra preocupación no es sobrevivir, sino el seguir creciendo para ser líderes.
Personalmente, al igual que todos los ejecutivos de Página Siete, me siento muy orgulloso de la institución que hemos creado, porque la libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia y defender este derecho es uno de los objetivos más trascendentes a los que una persona puede aspirar. El mundo está lleno de ejemplos de la manipulación que pueden ejercer los poderosos cuando se pierde esta libertad.
El Gobierno no nos da publicidad y nos hemos acostumbrado a vivir sin ella. Como decía un amigo, cuando un árbol crece en condiciones adversas, crece muy fuerte porque desarrolla profundas raíces. Esto es exactamente lo que le pasa a Página Siete.
Quiero aprovechar para agradecer a toda la gente que compra el periódico cada día, al igual que a nuestros anunciadores. Ese aporte diario nos permite consolidarnos. Sin su apoyo esta aventura sería imposible.
No quiero olvidar a los canillitas que cada día hacen un sacrificio personal muy grande para vender el periódico. Gracias de todo corazón.
Página Siete
“Me siento muy orgulloso de la institución que hemos creado, porque la libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia”.
Los logros -premios, aceptación y credibilidad-, las asignaturas pendientes -corregir errores, mejorar la página web- y los grandes retos –ser los primeros en ventas, mejorar la maquinaria- son algunos de los temas de esta conversación.
¿Cómo encuentra a Página Siete, institucionalmente, en este tercer aniversario?
Sin lugar a dudas Página Siete es un periódico consolidado, con una clara marca de independencia y un carácter fuerte. Las encuestas me indican que las personas que se precian de estar bien informadas leen Página Siete.
Estoy seguro de que mucha gente, incluyendo políticos, empresarios, líderes sociales y el público en general, coincide con esta afirmación.
Por otra parte, desde el punto de vista empresarial, Página Siete está en franco crecimiento: nuestra circulación se incrementa todos los meses. Basta ver la cantidad de clasificados, necrológicos y anuncios en general para darse cuenta de que la publicidad también está creciendo.
Estamos aquí para quedarnos y nuestro objetivo es tomar el liderazgo en circulación en la ciudad de La Paz. Algunos días de la semana estamos muy cerca de lograrlo y este año, con un poco más de esfuerzo y mucha imaginación, lo conseguiremos.
¿Cuáles son los logros, avances en este período, qué balance puede hacer?
Uno de los logros más importantes durante este último año fue la instalación de una nueva imprenta rotativa. La que teníamos anteriormente era alquilada y tenía una capacidad limitada. Con la nueva máquina tenemos capacidad para seguir creciendo y emprender nuevos proyectos.
Otro logro importante fue convertirnos en un periódico de referencia, tanto a nivel nacional como internacional. Un reconocimiento a este esfuerzo fueron los varios premios que recibimos durante el año, entre ellos, el más importante, entregado a nuestro director por Ban Ki -moon, secretario general de las Naciones Unidas.
Además de un alto nivel noticioso, puedo afirmar que en Página Siete escriben los mejores columnistas del país: los más conocidos y los más respetados. Hay uno que otro muy buen columnista que todavía está en la competencia y este año intentaremos ficharlo, como se dice en la jerga futbolística.
Otro logro importante fue la creación de Página Siete Expreso, que es Página Siete, pero en versión reducida, tanto en el número de páginas como en su precio. Este producto nos permite llegar al público de menores recursos económicos.
Es interesante observar la evolución de la difusión a través de redes sociales, campo en el que todos los periódicos de La Paz empezamos más o menos al mismo tiempo. Hoy tenemos casi el doble de seguidores en Twitter y en Facebook que nuestro competidor más cercano.
¿Cuáles son las asignaturas pendientes y los grandes objetivos a corto, mediano y largo plazo?
Una tarea pendiente es reducir nuestros errores. Éste es un problema que nos quita muchas horas de sueño. Si bien errar es humano, nos hemos puesto el reto de mejorar y lo vamos logrando poco a poco.
Otro objetivo de mediano plazo es ampliar nuevamente la capacidad de nuestra imprenta rotativa para soportar el ritmo de crecimiento venidero.
Este año también rediseñaremos nuestra página web y mejoraremos aun más nuestra presencia en las redes sociales.
Pero sin lugar a dudas, el objetivo más importante es convertirnos en el periódico de mayor circulación en la ciudad de La Paz, por lo menos un par de días de la semana. El resto tomará un tiempo, pero llegará.
Junto con muchas cosas positivas, en este tiempo también hubo días duros, momentos difíciles, ¿se anima a reflexionar algo al respecto?
Definitivamente los ataques del Gobierno contra Página Siete generaron los momentos de mayor tensión, porque creemos que fueron injustificados. El problema con el Gobierno es que no acepta la crítica y una condición fundamental de la libertad de expresión es el derecho a criticar' y ejercer este derecho.
En contrapartida, las críticas tuvieron un efecto positivo para Página Siete porque nos hicieron crecer. Los ataques tuvieron el mismo efecto que cientos de miles de dólares de publicidad. No hay que olvidarse que en Bolivia la gente se solidariza con las víctimas y así nos percibió el público.
¿Recuerda qué pasaba por su mente hace tres años, cuando salió el primer número de Página Siete? ¿Cuéntenos esa experiencia y luego qué pasa por su mente hoy en día, qué siente al ver el desarrollo de este proyecto?
Cuando nacimos, nuestra principal preocupación era sobrevivir el primer año. En ese entonces no lo podíamos reconocer, pero la incertidumbre estaba presente cada día. No fue fácil, pero la suerte nos acompañó y superamos esa etapa.
Hoy en día nuestra preocupación no es sobrevivir, sino el seguir creciendo para ser líderes.
Personalmente, al igual que todos los ejecutivos de Página Siete, me siento muy orgulloso de la institución que hemos creado, porque la libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia y defender este derecho es uno de los objetivos más trascendentes a los que una persona puede aspirar. El mundo está lleno de ejemplos de la manipulación que pueden ejercer los poderosos cuando se pierde esta libertad.
El Gobierno no nos da publicidad y nos hemos acostumbrado a vivir sin ella. Como decía un amigo, cuando un árbol crece en condiciones adversas, crece muy fuerte porque desarrolla profundas raíces. Esto es exactamente lo que le pasa a Página Siete.
Quiero aprovechar para agradecer a toda la gente que compra el periódico cada día, al igual que a nuestros anunciadores. Ese aporte diario nos permite consolidarnos. Sin su apoyo esta aventura sería imposible.
No quiero olvidar a los canillitas que cada día hacen un sacrificio personal muy grande para vender el periódico. Gracias de todo corazón.
Página Siete
“Me siento muy orgulloso de la institución que hemos creado, porque la libertad de expresión es uno de los pilares de la democracia”.
¿Cómo se hace Página Siete? Una jornada de trabajo, paso a paso
“Las noticias están allí, sólo hay que acercarse y escuchar, ver y preguntar”. Éste es un dicho común en el oficio periodístico. Todo el tiempo suceden cosas, algunas casi intrascendentes pero de largo aliento, otras más bien efímeras pero importantes' hechos, a fin de cuentas, que pueden cambiar la manera en la que vemos a las personas y las instituciones; casos o incidentes que merecen ser denunciados, difundidos, interpretados y volverse de interés público.
Pero ¿cómo se generan las noticias?, ¿cuál es el proceso que sigue a un suceso, a una declaración o denuncia hasta que se convierte en una nota, en una llamada de tapa o en una portada de periódico?
Esta interrogante, inherente al periodismo en general, es muy amplia y por tanto casi imposible de responder. Centrémonos, por lo tanto, en detallar el caso específico de la rutina diaria de trabajo de Página Siete.
Todo comienza con el hecho como tal, un acontecimiento, una declaración que rompe la cotidianidad, que altera la rutina de quienes lo viven y de su entorno.
A la calle, en busca de noticias Antes de pasar a formar parte del proceso información-noticia-medio-receptor, el periodista comienza su jornada temprano por la mañana revisando los periódicos, monitoreando la radio y la televisión en busca de la novedad o del mejor modo de hacer seguimiento al trabajo del día anterior.
A poco de salir de casa se pone en contacto con su editor para coordinar los temas y los enfoques de la agenda del día; pero, ojo, éste sólo es un boceto preliminar, durante la mañana habrá más llamadas y ajustes que irán cerrándose generalmente a primera hora de la tarde.
Nos concentramos ahora específicamente en una redactora de la sección Nacional de este diario, en la que se desmenuza el quehacer político. Muy temprano sale la colega a la calle decidida a obtener respuestas a sus inquietudes, siempre a partir de su instinto, de su olfato periodístico.
Después de dar algunas vueltas, descartar algunas posibilidades, o dejarlas pendientes para más adelante' luego de sufrir, incluso, algunos rechazos, finalmente encuentra la fuente precisa para el tema del momento.
Es un caso espinoso y debe ser tocado con mucho tacto, pero ella es incisiva y está decidida a obtener una versión que la ayude a tener un mejor panorama. Su fuente es un senador que al principio, como todo buen político, sale con “medias tintas”, tratando de “marear la perdiz” y evitar los asuntos importantes' pero ella insiste y logra una versión interesante.
En eso suena el teléfono: una sugerencia, una instrucción del editor del área; es hora de buscar a alguien más en el laberinto de oficinas de la Asamblea Legislativa para seguir profundizando en el tema.
Paralelamente, los fotógrafos del periódico “peinan” la ciudad, capturando diferentes imágenes para ilustrar las notas que sus colegas de diferentes áreas recopilan; muchas veces los reporteros gráficos incluso ponen en riesgo su físico para obtener la mejor toma posible en medio de conflictos sociales, desastres naturales, etcétera.
Volviendo a nuestra reportera, en la continuidad de su cobertura no está sola, hay cámaras y micrófonos alrededor de la diputada oficialista con quien debe hablar. La periodista logra ocupar una buena posición, desde donde puede escuchar y hacer preguntas en el mar de gente que se agolpa en busca de una primicia.
Aún hace dos entrevistas más antes de llamar a su editor y enrumbarse a la redacción.
A ajustar y negociar enfoquesLa periodista llega a la redacción poco antes que su editor y se dedica a estudiar el material que ha recabado en busca de rescatar detalles que le ayuden a reforzar su enfoque u otros que quizás hayan pasado desapercibidos durante su cobertura.
Para este fin recurre además al monitoreo de los medios radiales y de TV, pues nunca está de más contar con perspectivas diferentes para enriquecer la propia.
Cuando llega el editor de la sección se toma varios minutos para coordinar por teléfono con otra redactora de la misma sección, a quien le pide más detalles para armar su nota y al menos una fuente más para enriquecerla.
Finalmente, la periodista a la que hacemos seguimiento se sienta junto a su jefe y por al menos diez minutos conversan sobre el tema del día. Tras un intercambio de opiniones, instrucciones y sugerencias, tanto editor como redactora se sienten satisfechos por la información conseguida, pero el primero aconseja hablar con una fuente más que puede dar un giro a la nota; la periodista asiente y apunta unas cuantas preguntas antes de tomar el teléfono.
Mientras ella hace la llamada, los editores se reúnen con los jefes de redacción e información, además del asesor editorial, con quienes revisan la agenda de las diferentes secciones y afinan los enfoques y posibles títulos de apertura de cada página.
En este punto vale hacer un paréntesis y volver dos o tres horas más temprano en el mismo día. Mientras los reporteros siguen en la calle, el editor de cada área, que más temprano habló con los colegas de sección para definir la agenda, vuelve a llamarlos desde la redacción para reasegurar los temas y distribuirlos en las páginas asignadas.
Para esta labor, en coordinación con la jefatura que supervisa el área, define el diseño de las páginas, según las características de los temas, y las encarga al departamento de diseño y armado.
Redacción y edición De la reunión de la tarde salen los lineamentos y perfiles finales para que los periodistas den el enfoque final a las notas que ya empezaron a redactar más temprano.
Éste es el momento de mayor estrés en la redacción, cuando todo el equipo se concentra en el trabajo bajo la infaltable presión del reloj, pues hacer un periódico es un trabajo en cadena; es decir, depende de que uno termine bien y a tiempo su parte para que otros colegas inicien la suya y así hasta que al día siguiente los ejemplares llegan a manos de los lectores.
Entre las 15:00 y las 20:00, poco más, poco menos, la tensión casi se puede respirar en las diferentes salas, en medio de tecleos, llamadas telefónicas, minirreuniones entre periodistas y editores, pedidos y modificaciones a las secciones de fotografía y diseño, etcétera, etcétera.
Hacia el final de la tarde, la editora de flujo llega y acelera la faena llevando y trayendo los impresos previos de las páginas -tal cual saldrán en la edición del día siguiente- entre los editores, los jefes y los correctores, tras cuya mirada final se aprueban y quedan listas para mandarlas a impresión.
Hacia las 20:00, cuando la mayoría de los redactores terminó su jornada y sólo algunos editores ultiman los detalles, los jefes de la redacción se reúnen con el director para, a partir de la lista de los temas más fuertes de cada sección, definir la portada del periódico.
Ya desde media tarde y hasta casi la medianoche, lo fuerte del trabajo llega también a la sección de armado que tras recibir las páginas aprobadas ajusta y revisa la parte gráfica y de diseño y coordina con la sección publicidad y preprensa, que es donde se acopian las páginas en su versión digital y se las envía, vía un programa especial de internet, a la sección prensa, es decir a la imprenta del periódico.
Imprimir, compaginar, distribuirLa rotativa de Página Siete está en El Alto, a pocos pasos del cruce a Viacha. La labor fuerte de los trabajadores de esta sección empieza poco antes de las diez de la noche, aunque ya desde finalizada la tarde reciben algunas páginas.
El encargado de preprensa se pone en marcha cargando planchas de aluminio sobre una “quemadora” láser, la cual divide cada imagen por colores: cian, magenta, amarillo y negro.
Para cada pliego (dos hojas anverso y reverso de las que salen ocho páginas del diario) se necesita quemar y revelar ocho placas; éste es un proceso que lleva aproximadamente 40 minutos por pliego.
Paralelamente, cuatro operarios ponen en marcha la rotativa, un verdadero “monstruo” que resopla y gruñe. Cada uno de los cuatro trabajadores cumple una función específica: mientras uno carga enormes cilindros de papel, de aproximadamente 470 kilos cada uno; otro revisa los niveles de color, y los otros dos, que todos los componentes estén limpios.
Cuando las placas han sido impresas son perforadas y dobladas para poder ser cargadas en la rotativa (dos por cada color) donde transfieren los textos e imágenes que llevan grabados a los cilindros que transportan la tinta.
La máquina ruge otra vez y se acelera mientras el papel corre por los cilindros, es cortado y doblado hasta llegar a una mesa, donde dos operarios lo ordenan y apilan.
Dependiendo del tiraje, este proceso dura entre 40 minutos y una hora con 20 minutos por pliego (nuestra edición tiene entre cinco y siete pliegos, sin contar suplementos).
Al otro lado del galpón de El Alto, cuatro jóvenes ordenan los pliegos y van compaginando con asombrosa habilidad un ejemplar tras otro.
A las 2:30 -en promedio- la rotativa resopla por última vez, y es limpiada con agua comprimida y disolventes. Los compaginadores trabajan aún por 30 minutos más llevando los paquetes de periódicos a un depósito pequeño desde donde se organiza el reparto.
A las 3:15 -poco más, poco menos- se apagan las luces y todos salen, dejando solo al guardia de la planta, quien debe esperar a que llegue el equipo encargado del paso final, el de distribución.
Por tierra y aire A las 4:00, los colegas de distribución llegan al almacén, revisan las órdenes del día: cuántos periódicos deben ser enviados a cada uno de los destinos habituales.
La carga se divide: una parte se queda en El Alto para ser entregada a los canillitas en la Ceja, otra va rumbo al aeropuerto y otra a la terminal de buses.
El resto va rumbo a La Paz, donde se reparte a los canillitas que hacen fila en la avenida Camacho, y otro tanto a hoteles, instituciones y domicilios de suscriptores.
Para eso los primeros rayos de sol toman la ciudad y en sólo cuestión de minutos miles de ejemplares llegan a manos de ciudadanos ávidos de información.
Manuel Filomeno
“Después de dar algunas vueltas, descartar algunas posibilidades' tras sufrir, incluso, algunos rechazos, finalmente encuentra la fuente precisa para el tema del momento”.
“La tarde, la editora de flujo acelera la faena llevando y trayendo impresos previos de las páginas -tal cual saldrán en la edición del día siguiente- entre los editores, los jefes y los correctores”.
Pero ¿cómo se generan las noticias?, ¿cuál es el proceso que sigue a un suceso, a una declaración o denuncia hasta que se convierte en una nota, en una llamada de tapa o en una portada de periódico?
Esta interrogante, inherente al periodismo en general, es muy amplia y por tanto casi imposible de responder. Centrémonos, por lo tanto, en detallar el caso específico de la rutina diaria de trabajo de Página Siete.
Todo comienza con el hecho como tal, un acontecimiento, una declaración que rompe la cotidianidad, que altera la rutina de quienes lo viven y de su entorno.
A la calle, en busca de noticias Antes de pasar a formar parte del proceso información-noticia-medio-receptor, el periodista comienza su jornada temprano por la mañana revisando los periódicos, monitoreando la radio y la televisión en busca de la novedad o del mejor modo de hacer seguimiento al trabajo del día anterior.
A poco de salir de casa se pone en contacto con su editor para coordinar los temas y los enfoques de la agenda del día; pero, ojo, éste sólo es un boceto preliminar, durante la mañana habrá más llamadas y ajustes que irán cerrándose generalmente a primera hora de la tarde.
Nos concentramos ahora específicamente en una redactora de la sección Nacional de este diario, en la que se desmenuza el quehacer político. Muy temprano sale la colega a la calle decidida a obtener respuestas a sus inquietudes, siempre a partir de su instinto, de su olfato periodístico.
Después de dar algunas vueltas, descartar algunas posibilidades, o dejarlas pendientes para más adelante' luego de sufrir, incluso, algunos rechazos, finalmente encuentra la fuente precisa para el tema del momento.
Es un caso espinoso y debe ser tocado con mucho tacto, pero ella es incisiva y está decidida a obtener una versión que la ayude a tener un mejor panorama. Su fuente es un senador que al principio, como todo buen político, sale con “medias tintas”, tratando de “marear la perdiz” y evitar los asuntos importantes' pero ella insiste y logra una versión interesante.
En eso suena el teléfono: una sugerencia, una instrucción del editor del área; es hora de buscar a alguien más en el laberinto de oficinas de la Asamblea Legislativa para seguir profundizando en el tema.
Paralelamente, los fotógrafos del periódico “peinan” la ciudad, capturando diferentes imágenes para ilustrar las notas que sus colegas de diferentes áreas recopilan; muchas veces los reporteros gráficos incluso ponen en riesgo su físico para obtener la mejor toma posible en medio de conflictos sociales, desastres naturales, etcétera.
Volviendo a nuestra reportera, en la continuidad de su cobertura no está sola, hay cámaras y micrófonos alrededor de la diputada oficialista con quien debe hablar. La periodista logra ocupar una buena posición, desde donde puede escuchar y hacer preguntas en el mar de gente que se agolpa en busca de una primicia.
Aún hace dos entrevistas más antes de llamar a su editor y enrumbarse a la redacción.
A ajustar y negociar enfoquesLa periodista llega a la redacción poco antes que su editor y se dedica a estudiar el material que ha recabado en busca de rescatar detalles que le ayuden a reforzar su enfoque u otros que quizás hayan pasado desapercibidos durante su cobertura.
Para este fin recurre además al monitoreo de los medios radiales y de TV, pues nunca está de más contar con perspectivas diferentes para enriquecer la propia.
Cuando llega el editor de la sección se toma varios minutos para coordinar por teléfono con otra redactora de la misma sección, a quien le pide más detalles para armar su nota y al menos una fuente más para enriquecerla.
Finalmente, la periodista a la que hacemos seguimiento se sienta junto a su jefe y por al menos diez minutos conversan sobre el tema del día. Tras un intercambio de opiniones, instrucciones y sugerencias, tanto editor como redactora se sienten satisfechos por la información conseguida, pero el primero aconseja hablar con una fuente más que puede dar un giro a la nota; la periodista asiente y apunta unas cuantas preguntas antes de tomar el teléfono.
Mientras ella hace la llamada, los editores se reúnen con los jefes de redacción e información, además del asesor editorial, con quienes revisan la agenda de las diferentes secciones y afinan los enfoques y posibles títulos de apertura de cada página.
En este punto vale hacer un paréntesis y volver dos o tres horas más temprano en el mismo día. Mientras los reporteros siguen en la calle, el editor de cada área, que más temprano habló con los colegas de sección para definir la agenda, vuelve a llamarlos desde la redacción para reasegurar los temas y distribuirlos en las páginas asignadas.
Para esta labor, en coordinación con la jefatura que supervisa el área, define el diseño de las páginas, según las características de los temas, y las encarga al departamento de diseño y armado.
Redacción y edición De la reunión de la tarde salen los lineamentos y perfiles finales para que los periodistas den el enfoque final a las notas que ya empezaron a redactar más temprano.
Éste es el momento de mayor estrés en la redacción, cuando todo el equipo se concentra en el trabajo bajo la infaltable presión del reloj, pues hacer un periódico es un trabajo en cadena; es decir, depende de que uno termine bien y a tiempo su parte para que otros colegas inicien la suya y así hasta que al día siguiente los ejemplares llegan a manos de los lectores.
Entre las 15:00 y las 20:00, poco más, poco menos, la tensión casi se puede respirar en las diferentes salas, en medio de tecleos, llamadas telefónicas, minirreuniones entre periodistas y editores, pedidos y modificaciones a las secciones de fotografía y diseño, etcétera, etcétera.
Hacia el final de la tarde, la editora de flujo llega y acelera la faena llevando y trayendo los impresos previos de las páginas -tal cual saldrán en la edición del día siguiente- entre los editores, los jefes y los correctores, tras cuya mirada final se aprueban y quedan listas para mandarlas a impresión.
Hacia las 20:00, cuando la mayoría de los redactores terminó su jornada y sólo algunos editores ultiman los detalles, los jefes de la redacción se reúnen con el director para, a partir de la lista de los temas más fuertes de cada sección, definir la portada del periódico.
Ya desde media tarde y hasta casi la medianoche, lo fuerte del trabajo llega también a la sección de armado que tras recibir las páginas aprobadas ajusta y revisa la parte gráfica y de diseño y coordina con la sección publicidad y preprensa, que es donde se acopian las páginas en su versión digital y se las envía, vía un programa especial de internet, a la sección prensa, es decir a la imprenta del periódico.
Imprimir, compaginar, distribuirLa rotativa de Página Siete está en El Alto, a pocos pasos del cruce a Viacha. La labor fuerte de los trabajadores de esta sección empieza poco antes de las diez de la noche, aunque ya desde finalizada la tarde reciben algunas páginas.
El encargado de preprensa se pone en marcha cargando planchas de aluminio sobre una “quemadora” láser, la cual divide cada imagen por colores: cian, magenta, amarillo y negro.
Para cada pliego (dos hojas anverso y reverso de las que salen ocho páginas del diario) se necesita quemar y revelar ocho placas; éste es un proceso que lleva aproximadamente 40 minutos por pliego.
Paralelamente, cuatro operarios ponen en marcha la rotativa, un verdadero “monstruo” que resopla y gruñe. Cada uno de los cuatro trabajadores cumple una función específica: mientras uno carga enormes cilindros de papel, de aproximadamente 470 kilos cada uno; otro revisa los niveles de color, y los otros dos, que todos los componentes estén limpios.
Cuando las placas han sido impresas son perforadas y dobladas para poder ser cargadas en la rotativa (dos por cada color) donde transfieren los textos e imágenes que llevan grabados a los cilindros que transportan la tinta.
La máquina ruge otra vez y se acelera mientras el papel corre por los cilindros, es cortado y doblado hasta llegar a una mesa, donde dos operarios lo ordenan y apilan.
Dependiendo del tiraje, este proceso dura entre 40 minutos y una hora con 20 minutos por pliego (nuestra edición tiene entre cinco y siete pliegos, sin contar suplementos).
Al otro lado del galpón de El Alto, cuatro jóvenes ordenan los pliegos y van compaginando con asombrosa habilidad un ejemplar tras otro.
A las 2:30 -en promedio- la rotativa resopla por última vez, y es limpiada con agua comprimida y disolventes. Los compaginadores trabajan aún por 30 minutos más llevando los paquetes de periódicos a un depósito pequeño desde donde se organiza el reparto.
A las 3:15 -poco más, poco menos- se apagan las luces y todos salen, dejando solo al guardia de la planta, quien debe esperar a que llegue el equipo encargado del paso final, el de distribución.
Por tierra y aire A las 4:00, los colegas de distribución llegan al almacén, revisan las órdenes del día: cuántos periódicos deben ser enviados a cada uno de los destinos habituales.
La carga se divide: una parte se queda en El Alto para ser entregada a los canillitas en la Ceja, otra va rumbo al aeropuerto y otra a la terminal de buses.
El resto va rumbo a La Paz, donde se reparte a los canillitas que hacen fila en la avenida Camacho, y otro tanto a hoteles, instituciones y domicilios de suscriptores.
Para eso los primeros rayos de sol toman la ciudad y en sólo cuestión de minutos miles de ejemplares llegan a manos de ciudadanos ávidos de información.
Manuel Filomeno
“Después de dar algunas vueltas, descartar algunas posibilidades' tras sufrir, incluso, algunos rechazos, finalmente encuentra la fuente precisa para el tema del momento”.
“La tarde, la editora de flujo acelera la faena llevando y trayendo impresos previos de las páginas -tal cual saldrán en la edición del día siguiente- entre los editores, los jefes y los correctores”.
martes, abril 23, 2013
Full Tv se amplía desde el plan 3.000
El director general de FULL TV, Ángel Careaga, informó sobre la ampliación del canal 39 con la compra de un terreno en el Plan 3.000 de 1.000 metros cuadrados. El ejecutivo sostuvo que en estos momentos se hacen las mediciones topográficas para iniciar los trabajos de construcción y que aún se planifica su estructura, por lo que prefirió no adelantar más detalles.
A su tiempo, aclaró que la estación y su nueva infraestructura centrarán su contenido en programas culturales y de contribución a la sociedad. “Se trata de llegar a los vecinos y sus problemáticas, estará enfocado en la gente y sus actividades”, dijo Careaga.
Aún no se conoce cuáles serán los presentadores que se incorporarán al canal, el monto de inversión y sus características técnicas. “Puede que los trabajos nos tomen hasta un año”, sostuvo el también asesor de ATB.
Hace dos años el canal 39 hace énfasis en la información cultural.
El estado estrena canal cultural en mayo
El Gobierno estrenará un canal de televisión dedicado a la producción artística. TV Cultura estará en el aire desde los primeros días de mayo a través de los canales 38, de Cotas Cable en Santa Cruz, y 104, en Comteco de Cochabamba, además de La Paz.
El ministro de Culturas y Turismo, Pablo Groux, informó que el nuevo canal fue instalado en el Palacio chico de La Paz. Allí se habilitó el set y la sala de producción para iniciar las transmisiones apenas concluyan la instalación de la fibra óptica.
“La finalidad es generar un espacio de difusión para la producción artística y la gestión cultural. Debemos aclarar que no se incluirá solamente el material que produzca el ministerio, sino que será una plataforma para los productores independientes.
Asimismo, Groux manifestó que el proyecto dispone de presupuesto para pagar los derechos de difusión a los productores independientes.
El contenido
La programación abarcará diferentes formatos televisivos como reportajes, documentales, además de la transmisión de representaciones artísticas, programas de gastronomía, de turismo e informativos sobre la movida del área.
Sobre las caras visibles que tendrá TV Cultura, señaló que no habrá conductores fijos porque la idea es que los artistas sean los protagonistas de los diferentes espacios.
“En el programa de comida, alguna vez tendremos al restaurante Los Siete Lunares, de Sucre, o algún cocinero de silpanchos”, dijo Groux.
Visto bueno
El emprendimiento gubernamental es bien visto por los educadores del área de la comunicación social. Sin embargo, esperan que se cumpla el fin con el que ha sido creado y no se utilice con un fin político.
Ingrid Steinbach, directora de la carrera de Comunicación Social de la UPSA, aplaudió esta iniciativa pero sugiere que no se desvirtúe su fin.
Asimismo, Edward Delgado, a cargo de la carrera en la NUR, pide que las puertas de TV Cultura estén abiertas a toda la población
El ministro de Culturas y Turismo, Pablo Groux, informó que el nuevo canal fue instalado en el Palacio chico de La Paz. Allí se habilitó el set y la sala de producción para iniciar las transmisiones apenas concluyan la instalación de la fibra óptica.
“La finalidad es generar un espacio de difusión para la producción artística y la gestión cultural. Debemos aclarar que no se incluirá solamente el material que produzca el ministerio, sino que será una plataforma para los productores independientes.
Asimismo, Groux manifestó que el proyecto dispone de presupuesto para pagar los derechos de difusión a los productores independientes.
El contenido
La programación abarcará diferentes formatos televisivos como reportajes, documentales, además de la transmisión de representaciones artísticas, programas de gastronomía, de turismo e informativos sobre la movida del área.
Sobre las caras visibles que tendrá TV Cultura, señaló que no habrá conductores fijos porque la idea es que los artistas sean los protagonistas de los diferentes espacios.
“En el programa de comida, alguna vez tendremos al restaurante Los Siete Lunares, de Sucre, o algún cocinero de silpanchos”, dijo Groux.
Visto bueno
El emprendimiento gubernamental es bien visto por los educadores del área de la comunicación social. Sin embargo, esperan que se cumpla el fin con el que ha sido creado y no se utilice con un fin político.
Ingrid Steinbach, directora de la carrera de Comunicación Social de la UPSA, aplaudió esta iniciativa pero sugiere que no se desvirtúe su fin.
Asimismo, Edward Delgado, a cargo de la carrera en la NUR, pide que las puertas de TV Cultura estén abiertas a toda la población
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