domingo, noviembre 10, 2013

Alejandro Delius: “voy de frente y sin vueltas”

Le entrada, Alejandro (36) confiesa que no le gusta dar entrevistas: prefiere responderlas por escrito. Y es que al politólogo, músico y jurado del ‘reality’ de imitadores de Unitel, Yo me llamo, le gusta tener el control de su imagen, de sus palabras y de su vida. Habla de frente y no le tiembla la voz al admitir que mucha gente no lo quiere, pero como toda persona de su edad, tiene proyectos y deseos de formar una familia. Pese a su disgusto por estar en el banquillo de los interrogados, Alejandro Delius, de buena gana, hizo una excepción con EL DEBER y se destapó.

¿Cuántos años llevás en la industria musical?

Empecé a componer mis primeras canciones desde los 10 años, así que casi toda la vida. Siempre he sido solitario y me ha gustado el silencio, porque es el mejor espacio para pensar.

El ‘andar solo’, ¿se aplica a todos los aspectos de tu vida?

Andar solo significa ser libre, no precisamente aislarse. Cuando algo te absorbe – que fue lo que me pasó con Quirquiña- es cuando uno tiene que parar. Por eso vine a Santa Cruz.

Aquí te embarcaste en un nuevo proyecto, Garabato

Creo que por mi formación, desde el principio, debí ser solista. Creé Garabato para grabar tres temas. Fue un tubo de ensayo, una estrategia para armar mi concepto como solista.

Y ahora, ¿qué se viene?

Tengo un proyecto grande, masivo. Tengo boleros, me gusta el jazz latino… he armado una gran banda, compuesta por 20 músicos peruanos, cubanos, chilenos, argentinos y bolivianos, y vamos a tocar canciones muy diferentes a las de Quirquiña. Voy a grabar lo que soy ahora, lo que pienso, lo que siento.

¿Cuándo saldrá el material?

En enero grabo el disco en vivo, pero sin público. En realidad se tratará de un DVD que saldrá en marzo de 2014, y lo voy a hacer en Santa Cruz.

Mientras sale tu proyecto musical estás en la TV, y allí algunos te aman y otros te odian, ¿cómo recibís los comentarios de la gente?

No creo que odio sea la palabra adecuada; me odian mis enemigos.

¿Los tenés?

¡Claro!, en la política, en el arte, en los medios y algunos tienen mucho peso. Para mí el talento es más importante que la apariencia, y esa lucha me ha generado muchos enemigos, al igual que mi formación política.

Volviendo al programa…

No he recibido una crítica violenta o comentarios negativos. Sí he notado que hay mucho respeto por lo que digo. Alguien dijo que era drástico al dar las devoluciones, pero nunca he perdido la educación con los participantes. Solo soy estricto.

¿Qué te atrajo de Yo me llamo? Ya habías sido jurado de un ‘reality’ hace un par de años…

Sí, de uno que era pésimo y se transmitía por PAT. El programa (Canta para ser una estrella) estaba en manos del productor Sergio Piasek, que cree que la TV basura es lo que vende. Cuando Unitel me convocó, lo primero que exigí fue que se respete a los artistas.

El programa ha traído tu nombre a la palestra y todo lo que hacés o decís repercute en las redes sociales...

Los últimos tres años me alejé de los escenarios y de la vida pública pero no de las redes sociales. En mi Twitter hay debates políticos y en mi Facebook, pensamientos más poéticos porque me encanta escribir.

Al principio tus comentarios eran críticos y cercanos al Gobierno, pero de pronto, empezaste a hablar de amor y desamor...

Quería que la gente conozca quien soy en verdad: no el personaje pop artificial de Quirquiña. En su tiempo, el grupo era el estandarte de la derecha boliviana, por lo que se generó un serio conflicto cuando aparecí apoyando públicamente al Gobierno. Yo me formé con Álvaro García Linera y mi admiración hacia él es indiscutible, pero también es cierto que tengo un problema serio y personal con Sacha Llorenti (representante de Bolivia en la ONU) y Pablo Groux (ministro de Culturas). Por eso decidí cerrar mi apoyo.

¿Sentís que incomodás?

La conspiración existe y la he vencido, porque han tratado de eliminarme artística, política y hasta económicamente. Tienen miedo de que brille. Me ven como una amenaza política. La diferencia entre ellos y yo, es que voy de frente.

¿Aceptarías la invitación a ocupar un cargo dentro del Gobierno?

Como ministro de Culturas sí. Muchas cosas que hacen ahí han salido de mi cabeza, aunque no lo reconozcan.

Tu muro está dedicado a escribir lo que sale de tu corazón

Aunque parezca lo contrario, rara vez escribo algo personal.

En el plano sentimental, rompiste dos compromisos... ¿estás destinado a quedarte solo?

No creo en el matrimonio como institución, es algo entre mi pareja y yo. El compromiso con Miel (Mercado), en 2006, fue más un juego que otra cosa. Fue una relación intensa, era conveniente, mas no real. Lo que pasó con Carolina (Bessolo) fue parecido. No hubo un compromiso serio, fue más una estrategia conjunta, para sentar bases y estar tranquilos. Fue como una broma. Estuve muy contento con ella porque es muy talentosa, pero no es el tipo de mujer con la que me casaría. La admiro, pero tengo un perfil muy claro de cómo debe ser mi pareja.

¿Cómo tiene que ser?

Izquierdista, espiritual, para nada materialista. Tiene que tener sueños enaltecedores, deber ser inteligente, artista de cierta manera. Clara y conectada con lo que hace. Muy apasionada y que no le preocupe lo que piense la gente.

En este momento, ¿estás en una relación?

Estoy solo, aguardando elegir a la mujer indicada.

¿Te visualizás como padre?

Sí, lo seré en algún momento.

¿Te considerás polémico?

La polémica surge cuando alguien dice la verdad, cuando es sincero y transparente. Cuando la evitas, cuando callas para no causar un efecto secundario, estás siendo hipócrita. Nunca he evaluado las consecuencias de mis palabras, porque nunca me he retractado de algo que he hecho con seguridad.

¿En qué creés?

Hace siete años que estudio una religión cubano-africana llamada Yoruba, filosofía pura. Soy santero, pero en diciembre seré sacerdote de IFA, que en términos comparativos es como un cardenal. Todo se trata de energías y buscar vivir en equilibrio. La gente le tiene miedo por desconocimiento y muchos la critican porque hay rituales con animales, pero eso siempre ha habido en todas las religiones.

Volviendo a tu rol en Yo me llamo, ¿cómo evaluás este segundo ciclo?

La primera temporada tenía el efecto sorpresa, por lo que este nuevo ciclo muestra la verdadera esencia del programa, que es demostrar que cualquier persona puede cumplir su sueño. Estoy muy contento.

¿Hay planes para una tercera temporada?

Yo no corro en la vida. Creo que las cosas van a suceder adecuadamente


SUS PLANES, SU VIDA, SU TRABAJO

En marzo presentará su nuevo material como solista, un libro de pensamientos y un sello para promocionar a artistas de todos los géneros, al que llamará MAR.

Delius llegó a la capital cruceña en junio de 2010, con la idea de tomarse un año sabático. Han pasado tres años desde su arribo, y planea quedarse.

Disfruta de su trabajo en el ‘reality’ Yo me llamo. Asegura que es muy cercano a Vladimir Bravo y a Paula Unzueta, tanto dentro como fuera de cámaras.

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