jueves, diciembre 06, 2012

Kúncar, la dama de la radio

Un 27 de noviembre de 1939 nació en Sucre Mercedes Camacho de Kúncar, figura legendaria de la radio boliviana. Directora de Chuquisaca, la primera emisora del país, revolucionó la forma de hacer radio y le dio voz a la juventud y a la mujer


A la Chuqui se la ama o se la odia. No tiene término medio, decía. Su pasión por la radio y por la Chuquisaca transformó a doña Mecha en una radio viviente y la radio destilaba su espíritu, el de una mujer que desde temprana edad y a lo largo de su vida no había sabido de términos medios, que jugaba a todo o nada sus convicciones, desafiando el conservadurismo de la sociedad y cuya voluntad de acero acabó por cimentar una radioemisora que revolucionó la comunicación de su época.
Mercedes Camacho de Kúncar era la quinta hija del pionero de la radiofonía boliviana, José Camacho Balcázar. CP 1 Radio Chuquisaca nació en Sucre (1928), durante el Gobierno de Hernando Siles, cuando los medios impresos eran cerrados. Camacho murió en marzo de 1943 y su viuda, Bertha Heren, con siete hijos, se hizo cargo hasta 1946, cuando fue embargada por el Banco Agrícola.


En 1956, con las ganancias obtenidas de un cine en Villa Copacabana (La Paz), José Camacho Heren, otro de los hijos del fundador, recuperó la radio embargada. La mayor de los hermanos, Elizabeth, secundada por Jesús, el hermano menor, se hizo cargo en 1957, tras la muerte de José.
En ese inolvidable 1963, año de la explosión de la Beatlemanía, Mercedes Camacho de Kúncar, casada desde los 17 años, fan de Elvis Presley, asumió la dirección. “Cuando nos hicimos cargo de la radio, vimos que no había emisoras dirigidas a la juventud. Nosotros éramos jóvenes y decidimos hacer programas para la gente joven. El vehículo de comunión fue la música”, decía. Al menos entre las radios en AM, Chuquisaca fue pionera en el continente, en el desarrollo del formato de radio juvenil y en la difusión de música rock.
En 1967 comenzó a producir espectáculos de grupos musicales juveniles y abrió las puertas para la nueva cultura en ciernes. Hacia fines del 1968 trajo a los grupos internacionales más destacados del continente (Los Gatos, Los Iracundos, Los Daltons). El ascenso vertiginoso llegó a su apogeo en octubre de 1972, con la dictadura banzerista ya instalada, cuando el Concierto de Tawantinsuyo, realizado en Los Pinos, convocó a miles de jóvenes.


La sociedad había reaccionado a los aires de libertad que la juventud de aquella época traía consigo. La protesta pública de Mercedes contra la ‘reacción de los adultos’ y su apasionada defensa de la libertad la transformaron en referente. Demasiado para una férrea dictadura. Sindicada de ‘alienante para la juventud’, el hostigamiento se hizo cada vez mayor hasta que doña Mercedes fue detenida y la radio clausurada. Sin proponérselo, comenzaba a cimentar su propia leyenda y el mito de radio Chuquisaca.
Una vez en libertad, Mercedes de Kuncar se dedicó a reorganizar la emisora. El golpe de García Meza la condujo nuevamente a la cárcel junto a su hijo Luis. La emisora fue violentamente asaltada por el ejército, la discoteca fue saqueada y los equipos destruidos.
“No me joroben con el modelo Miami de radio. Unos zoncitos leyendo tarjetas de San Valentín cada tres canciones del Top Forty y que te dicen ‘Estás en compañía de...”. Prefiero quedarme sola”, afirmaba.


Tras cada golpe, tozudamente, la radio renacía y se reinventaba. La llegada de la democracia permitió a Kúncar rehacer la radio por tercera vez. La emisora adoptó un eslogan que volvió a asombrar: La Voz de la mujer. Hacia 1989 la FM, rebautizada como Chuquisaca–Contemporánea, ganó rápidamente la sintonía de un público joven y de los adultos que habían crecido con la ‘vieja Chuqui’.
“Vamos a llevar la AM a El Alto. Los alteños no tienen voz. Tienen que bajar hasta acá para enviar sus mensajes o para poner sus avisos en la radio”. Era 1990 y la vida de los alteños comenzó a cambiar. Hoy, una avenida lleva su nombre como agradecimiento y homenaje. Se vislumbraba el éxito del nuevo experimento cuando una larga enfermedad puso fin a la vida de la ‘Dama de la Radio’; la mujer cuya voluntad había enfrentado a dos dictaduras y cuyos sueños alimentaron al rock nacional y a la cultura de vanguardia, acompañando a tres generaciones.

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