domingo, enero 10, 2010

María René Duchén:“A veces soy demasiado soñadora, demasiado”


Nombre: María René Duchén Cuéllar

Edad: 44 años
Estado civil: Todavía casada, pero me estoy separando
Estudios: Tengo licenciatura en comunicación y diplomados en micro economía y competitividad, micro finanzas y en derecho a la comunicación
Qué haces hoy: Produzco y conduzco La Revista Láser, soy directora de Duchén y Asociados y presido la fundación Nuestra Esperanza

TG: ¿Qué es lo que el público no sabe de ti?

MR: Que soy una mujer boliviana yo diría común y corriente, con sueños, aspiraciones, frustraciones y muy sensible a la situación humana porque siempre he querido trabajar y hacer cosas para la gente. Ahora, sobre todo, mi compromiso es mayor con las mujeres, creo que el paso por la política me ha permitido conocer mejor el país y tener un vínculo mayor con la realidad de la mujer boliviana, asumiendo que es muy severa cuando te vas alejando de los centros urbanos.

TG: ¿Qué has heredado de tus papás?

MR: ¡Huy!, todo, desde el nombre (sonríe), mi nombre es una mezcla de María Elena, que es mi mamá, y René Pedro, que es mi papá, y junto a eso creo que viene una carga de principios y valores que agradezco muchísimo porque creo que si soy quien soy y he podido llegar hasta donde he llegado, ha sido gracias a todo lo que ellos me inculcaron, a toda esa guía que me dieron y, ante todo, a su soporte.

TG: Cuando te miras en el espejo, ¿qué ves?

MR: Veo a una mujer alegre, tremendamente optimista, que va rencontrándose y que confía en Dios para seguir adelante.

TG: ¿Eres una esclava del espejo?

MR: No (sonríe), no.

TG: ¿Cuánto tardas en arreglarte?

MR: 5, 10 minutos, por eso llevo el cabello corto (sonríe), que es cómodo, y el maquillaje es sencillo, no es sofisticado, porque, bueno, digo, una tiene lo que tiene y simplemente hay que resaltarlo.

TG: ¿Con qué animal te identificas y por qué?

MR: De pronto con un pájaro por la libertad, por el vuelo, por la conquista de espacios y por la simpleza.

TG: ¿Cuáles son las partes que más cuidas de tu cuerpo?

MR: La satisfacción del hambre (sonríe), como mucho, soy gustosa, por lo tanto ese es un beneficio general y después mi cabello.

TG: ¿De qué aspectos o debilidades podrían reírse de ti?

MR: De mis sueños, a veces soy demasiado soñadora, demasiado (sonríe).

TG: ¿Qué sería lo último que harías por amor?

MR: Para mí la expresión de amor máxima está reflejada en mis hijos y yo podría dar la vida por ellos.

TG: ¿Un alivio para las penas de amor?

MR: Encontrarte a ti mismo y tener paz, creo que teniendo paz y reencontrándote contigo uno puede salir adelante, porque sino te arrimas al primer tronco que pase en el camino, cuando te estás ahogando en el río, y no siempre es el mejor tronco.

TG: ¿Una frustración?

MR: (Suspira) hay varias, de pronto ésta la de mi matrimonio es una frustración grande, lo político es otra frustración y el no haber administrado mejor muchas situaciones o oportunidades que tuve, son frustraciones pequeñas y medianas que me han enseñado.

TG: ¿Un sueño realizado?

MR: La maternidad, mis hijos (uno se llama Nino y el otro Carlos).

TG: ¿Cuál fue la etapa más difícil de tu vida?

MR: Creo que ésta última, los últimos cuatro años no han sido fáciles, de pronto todo se juntó para abajo lamentablemente y no para arriba. Se truncó una etapa en mi carrera profesional, mi hijo se enfermó severamente, tuve problemas en mi matrimonio, no había trabajo, no había oportunidades y las puertas se cerraban.

TG: ¿Cuándo fue la última vez que lloraste y por qué?

MR: Creo que el llanto más amargo y más duro fue con la muerte de mi papá, fue un momento en el que dolía mucho saber que no iba estar él más, era difícil ver que él estando todavía joven, se fuese. Pero, mira, cómo son las cosas de la vida y cómo es Dios que nos permitió a todos en el momento que él estaba delicado, saldar cuentas, pedir perdón, perdonar y perdonarnos a nosotros mismos.

TG: Si alguien no te cae, ¿se lo dices de frente?

MR: Sí, porque así como doy verdad, yo también pido verdad, si hay algo que me molesta mucho es la hipocresía.

TG: Si tuvieras una varita mágica, ¿qué harías?

MR: Trataría de generar oportunidades para que los bolivianos vivamos mejor, lastima mucho la pobreza, no nos imaginamos en las ciudades los cuadros de pobreza que se vive en el área rural e incluso aquí mismo, esa una angustia muy cruel. Si tuviera una varita mágica definitivamente lucharía contra la pobreza en Bolivia.

TG: De no estar en la comunicación, ¿a qué te dedicarías?

MR: (suspira) yo creo que a la fundación (Nuestra Esperanza) porque es un nichito donde uno puede trabajar para mejorar las condiciones de vida de otras gentes y en el camino mejorar tú mismo como ser humano. Creo que hay mucha virtud en dar, en desprenderse, en compartir y entregar, nos falta mucho de solidaridad, de ponernos en el lugar de la gente, quién sabe si así podríamos avanzar un poquito más.

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