martes, enero 03, 2017

Discapacidad: Inclusión en medios y proyectos


LEY 233

La Ley General para personas con Discapacidad, que tiene como objeto principal garantizar a todas esas personas, el ejercicio pleno de sus derechos y deberes en igualdad de condiciones.



Si el Gobierno no hace lo necesario en Bolivia para concienciar sobre la discapacidad, será desde la radio donde se haga como se han propuesto varias mujeres con hijos con diversidad funcional con el programa radial "Distint@s e Iguales”.

Exalta Sinka, Dolores Marca y Eugenia Quispe, tres indígenas aimaras de El Alto, ciudad vecina a La Paz, toman los micrófonos y María Eugenia Vargas les graba para poder emitir también todo en video con la debida traducción a la lengua de signos.

No pretenden sólo dirigirse a personas con discapacidad, sino también al chofer que no quiere subir a su taxi a una persona en silla de ruedas "porque es mucho bulto o cree que no va a pagar", cuestiona Marca, o al médico que no atiende a un niño con discapacidad intelectual "porque tiene miedo", según Vargas.

"Que por lo menos se pongan un poquito en nuestros zapatos", pide la productora del programa y directora de la productora radiofónica Praya, Claudia Vargas, quien critica que se les mire "como bichos raros" cuando "son distintos pero tienen el derecho a ser iguales".

Estas mujeres, que cuentan con poca financiación, pretenden hacer un programa de radio al mes, apoyados por la cadena de televisión ATB, y visitar centros, colegios, entrevistar a madres y colgarlo en redes sociales para que pueda llegar a toda la población.

No tienen estudios, pero se han capacitado para hacer radio. No sabían siquiera qué era la discapacidad hasta que sus hijos fueron diagnosticados, pero quieren que a otras personas no les pase lo mismo.

En el primer programa habla Exalta Sinka de su propia historia y de su hijo, Ulises Saúl Vargas, que tiene una discapacidad auditiva.

Cuando era aún bebé –ahora tiene 18 años– Ulises no contestaba cuando le llamaban por detrás y un médico confirmó a su madre que no escuchaba.

"¿Cómo no va a escuchar? Opérele, agarre un clavo y sáquele la suciedad y luego va a escuchar", le pidió Sinka al doctor; era su "ignorancia", la misma que tiene cualquier persona que no ha escuchado hablar de las discapacidades.

Esta mujer aimara decidió aprender a "hablar con la mano", después de sufrir "la soledad" y que su marido la culpara de "haber procreado" a un niño así.

María Eugenia Vargas cuida a siete hijos, dos de ellos con discapacidad, que su marido le reprocha que "viene de la familia materna" y que sus hermanos, aunque no abiertamente, rechazan.

La discapacidad intelectual de la hija de Eugenia Quispe, Eliseth, se debe a que cuando sangraba durante el embarazo no le enviaron una ambulancia para ir al hospital, según cuenta.

En su angustia, Quispe dice que si ella muere antes, su hija se quedará desamparada porque el Estado como tal no tiene los mecanismos para cuidar a personas como la menor.

"A esa ley preferencial la llamo yo ley de rinconada", critica Sinka sobre la Ley General para Personas con Discapacidad aprobada por el Gobierno boliviano en 2014, porque "hay un montón de personas que no escuchan y sus derechos están arrinconados".

La mujer se queja de que la ley, por muy buena que sea, no llega a la población con discapacidad: "las leyes están escritas, son bien bonitas, lindas, hermosas, pero las personas o las familias que tenemos una persona con discapacidad no la hemos visto".

El programa de radio es una forma de contribuir con la sociedad y, a la vez, para que les atiendan las autoridades, ya que no quieren "salir en marcha" porque creen que nadie les va a atender.

También han pedido estar presentes en los "talleres de sensibilización" que realiza el Ministerio de Salud en los centros sanitarios y educativos porque "si nosotras no participamos, no van a saber qué es la discapacidad", argumenta Dolores Marca.

Y se quejan, sobre todo, de que los médicos son "insensibles" a pesar de que según el Gobierno en los centros se han dado talleres.

Las madres quieren que se conozca que hay cinco discapacidades: "múltiple, física, intelectual, auditiva y visual" y no digan que una persona es "loquita" sino que tiene "una discapacidad intelectual".

También quieren mostrar que los niños con discapacidad también "quieren salir profesionales como cualquiera de los jóvenes" y estudiar para ser "abogados, doctores y cualquier profesión de ramas técnicas", si se les apoya, apunta Vargas.

"La discapacidad no es contagiosa y a cualquiera de nosotros le puede pasar", resume Marca como objetivo de "Distint@s e Iguales".

Uno de los años más complicados

En marzo, personas con discapacidad emprendieron una caravana desde Cochabamba hasta La Paz, donde permanecieron tres meses presentando su demanda que de una renta mensual de Bs 500. En julio, después de conflictos e intensas discusiones, la sacrificada protesta fue levantada sin haber logrado su cometido. El caso llegó a ser debatido en el Comité sobre Derechos de Personas con Discapacidad de la ONU, que concluyó que la renta es un pedido legítimo.

Hasta octubre de este año unas 5.000 personas con algún grado de discapacidad habitaban en la ciudad de Sucre, representando el 30% del total nacional. Las personas con discapacidad auditiva representan el 2% del total de las discapacidades registradas en la población, mientras que el Instituto Boliviano de la Ceguera (IBC) en Chuquisaca tiene más de 350 afiliados.

"Ayninakuna", anhelo sucrense de inclusión podría concretarse el primer trimestre de 2017

En Sucre, la Unidad Municipal de Atención a la Discapacidad (UMADIS) espera que a fines del primer trimestre del 2017 se apruebe un proyecto de empoderamiento de derechos, principalmente, que permita dar el timón de concienciación sobre la discapacidad a personas que padecen alguna dificultad motora con el fin de erradicar tabúes y discriminación.

Un tema legal, básicamente, mantiene latente la puesta en marcha un proyecto que pertenece al programa “Ayninakuna” (que en quechua significa ayudémonos o ayudarnos), impulsado en la capital del país por UMADIS, que actualmente trabaja junto con “Caritas” La Paz, con el objetivo de rehabilitar, incluir, educar, inculcar el sentido de emprendimiento productivo y dar el poder a las personas con discapacidad de manejar todos y cada uno de sus derechos, principalmente.

“Sobre todo queremos difundir, concientizar sobre los derechos de las personas con discapacidad pero partiendo de ellos mismos (por los discapacitados), empoderándose ellos de sus derechos” asegura Mary Checa, directora interina del área de gestión social de UMADIS, refiriéndose a las intenciones del proyecto que está en etapa de evaluación, “por cuestiones legales principalmente”.

Sucre no es la primera ciudad que intenta brindar diferentes beneficios sociales a las personas que presentan algún tipo de dificultad física o psicomotriz, pues la organización no gubernamental Caritas trabaja en la ciudad de La Paz con proyectos que siguen la misma visión de “Ayninakuna”.

A lo largo del 2016, en Sucre voluntarios de la Defensoría del Pueblo y UMADIS realizaron ferias dirigidas a discapacitados en el Distrito 3, sólo por citar algunas experiencias que sumarían al proyecto en un futuro.

“Creo yo que estamos empezando y falta mucho por hacer en esta temática, entonces estamos en ese camino, poco a poco iremos logrando la conciencia de la población”, sostuvo la Directora interina de gestión social de UMADIS, sin dejar de resaltar que en un futuro quienes difundan realidades, necesidades y derechos a través de diferentes medios de comunicación sean las mismas personas con discapacidad.

Un mal conjunto

SENSE Internacional Latinoamérica, organización sin fines lucrativos que trabaja en Colombia, Perú y Bolivia, a través del Instituto Psicopedagógico Ciudad Joven “San Juan de Dios”, define en su sitio web a la sordoceguera como una combinación de la deficiencia visual y la deficiencia auditiva, y la califica como una discapacidad única. “Las mayores necesidades del individuo sordociego se pueden dividir en dos áreas, comunicación y orientación-movilidad” cita la organización.

“San Juan de Dios”, necesidades especiales

Dentro del tema de atención a personas con discapacidades psiquiátricas o psicológicas, Sucre goza con uno de los centros más grandes para el tratamiento de problemas mentales principalmente para niños, el Instituto Psicopedagógico Ciudad Joven “San Juan de Dios”. Su servicio se dirige a diferentes tipos de trastornos psicológicos, físicos, retraso mental, epilepsia, parálisis cerebral y trastornos de conducta.

El Instituto cuenta con un convenio con la organización SENSE que permite derivar casos de discapacidades en áreas como la ceguera, sordera o sordoceguera, a centros del interior del país que también trabajan a nivel internacional.

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