domingo, mayo 29, 2016

Fotos de la Boda de Anabel Angus y Marco Antelo

Un monaguillo se sacude su bata y en el centro del altar de La Macarena posa el padre Limón. Pronto el silencio eterno se rompe cuando las notas del coro Ángelus comienzan a flotar. Pasó un minuto más. Hace un poco de frío. Afuera, los curiosos se agolpan en la puerta y otros en los ventanales de la iglesia. Un Ford de los años 30 se aproxima lentamente. Bajan los novios y, como abejas melosas, los medios se pegan sobre ellos. “¡Es Anabel!”, grita efusivamente una niña. Y sí, tiene razón, es ella.Anabel Angus está bellísima. Una tiara brillante la hace ver más gigante (igual es alta). Una lluvia de flashes cae sobre el traje que Rosita Hurtado le hizo en EEUU. Su acompañante ya está ingresando al templo. Ese terno azul y esa corbata michi, de Casa Roxana, le sientan muy bien a Marco Antelo gracias a esos kilitos de más que perdió en el CrossFit. Latidos a milEl desfile concluye en la alfombra azul, la ceremonia comienza y la historia de amor está llegando a su punto más álgido. “No los caso yo, se casan ustedes, yo solo les doy la bendición”, les dice el cura. “Me acuerdo cuando estaban empezando las clases y Anabel le ganaba a Marco a hacer la tarea”, bromea. Y todos ríen.En todo momento Anabel y Marco se miraron como unos tortolitos cómplices de su idilio. Él le frotaba la mano y ella no paraba de sonreír. Estaban nerviosos y, a la vez, ansiosos.Cuando vino el “sí, acepto” doble, el padre no les dijo: “Los declaro marido y mujer”. Quizá eso solo suceda en las telenovelas. Solo fue un: “Ya están casados”. Y lo que vino después fue un beso eterno.La ‘reina del pueblo’ se unía a su gran amor después de dos años de noviazgo y la magia concluyó a las 17:10. Después, siguió la unión civil y la fiesta en el hotel Cortez.La mediática boda del año no fue para nada pomposa, eso sí, tuvo mucho amor

DETALLES DE LA BODA DE ANABEL Y MARCO 16:17. Un monaguillo se sacude su bata y en el centro del altar de La Macarena posa el padre Limón. Pronto el silencio eterno se rompe cuando las notas del coro Ángelus comienzan a flotar. Pasó un minuto más. Hace un poco de frío. Afuera, los curiosos se agolpan en la puerta y otros en los ventanales de la iglesia. Un Ford de los años 30 se aproxima lentamente. Bajan los novios y, como abejas melosas, los medios se pegan sobre ellos. “¡Es Anabel!”, grita efusivamente una niña. Y sí, tiene razón, es ella.Anabel Angus está bellísima. Una tiara brillante la hace ver más gigante (igual es alta). Una lluvia de flashes cae sobre el traje que Rosita Hurtado le hizo en EEUU. Su acompañante ya está ingresando al templo. Ese terno azul y esa corbata michi, de Casa Roxana, le sientan muy bien a Marco Antelo gracias a esos kilitos de más que perdió en el CrossFit. Latidos a milEl desfile concluye en la alfombra azul, la ceremonia comienza y la historia de amor está llegando a su punto más álgido. “No los caso yo, se casan ustedes, yo solo les doy la bendición”, les dice el cura. “Me acuerdo cuando estaban empezando las clases y Anabel le ganaba a Marco a hacer la tarea”, bromea. Y todos ríen.En todo momento Anabel y Marco se miraron como unos tortolitos cómplices de su idilio. Él le frotaba la mano y ella no paraba de sonreír. Estaban nerviosos y, a la vez, ansiosos.Cuando vino el “sí, acepto” doble, el padre no les dijo: “Los declaro marido y mujer”. Quizá eso solo suceda en las telenovelas. Solo fue un: “Ya están casados”. Y lo que vino después fue un beso eterno.La ‘reina del pueblo’ se unía a su gran amor después de dos años de noviazgo y la magia concluyó a las 17:10. Después, siguió la unión civil y la fiesta en el hotel Cortez.La mediática boda del año no fue para nada pomposa, eso sí, tuvo mucho amor

Una foto publicada por Farándula Boliviana (@farandula_boliviana) el




Y fueron felices para siempre👰❤

Una foto publicada por Anabel Angus (@anabelangus) el

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