jueves, mayo 26, 2016

The New York Times: “El peor novio de Bolivia”

Si el escándalo político de Bolivia da para ser convertido en una telenovela, un título apropiado sería “Novio sin corazón”. Los protagonistas: un hombre de Estado maquiavélico y un antiguo amor. El drama: ella amenaza exponerlo como un monstruo, pero él está decidido a mantenerse en el poder indefinidamente, incluso mandándola a la cárcel, al silencio y desacreditándola a ella y a sus críticos.

Durante varios meses, los bolivianos se han pegado al drama de la vida real protagonizado por el presidente Evo Morales y su exnovia, Gabriela Zapata. A fines de febrero, Morales perdió un referendo que pudo haberle permitido postularse a un cuarto mandato. Los votantes se indignaron por las denuncias de que Zapata se favoreció junto a empresas chinas para obtener contratos estatales por valor de cientos de millones de dólares.

El primer gran giro del drama se produjo días después de la votación. Tras rechazar denuncias de tráfico de influencias, el Gobierno arrestó a Zapata y la acusó justo de eso. Zapata decidió no caer sola y en entrevistas desde la cárcel se presentó como chivo expiatorio del Gobierno.

Contradijo lo dicho por Morales, de que su gobierno no escondía nada y de que el bebé engendrado por ambos había muerto.

“No voy a permanecer en silencio”, dijo al diario El Deber en marzo. Hasta ahora, la verdad sobre su hijo es difícil de alcanzar. También prometió una descripción detallada de cómo Morales había pasado de ser un buen tipo a una amenaza.

“Evo Morales no era el monstruo que es hoy”, dijo. Ella y sus abogados indicaron que tienen información perjudicial sobre la mano derecha del mandatario, Juan Ramón Quintana.

Pero si cualquiera de estos materiales intrigantes sale a la superficie (y si Zapata llegara a defenderse y dar nombres) está ahora en duda. La semana pasada el Gobierno encarceló a su abogado, Eduardo León, y a una tía, Pilar Guzmán, que había corroborado la afirmación de que el hijo de Morales estaba vivo. León, abogado, se ha declarado “prisionero político”.

En tanto, los aliados de Morales en el Congreso pasan proyectos de ley que menoscaban la libertad de prensa y regulan los medios. Lo que no aceptan es que la derrota de Morales haya sido resultado de hechos irrefutables, no de la cobertura informativa. Y están nerviosos por las historias de corrupción que Zapata daría a conocer.

(Texto tomado de The New York Times).



REFERENDO

El martes, Morales anunció un nuevo referendo diciendo que el primero fue contaminado por “mentiras” sobre el caso Zapata. “Durante la segunda vuelta vamos a ver quién es quién”, dijo.

Gastar millones de dólares en un nuevo referendo es un abuso de poder y un insulto a los bolivianos, que claramente rechazaron la repostulación hace unos meses. Una nueva campaña de referendo no detendrá el flujo de revelaciones perjudiciales y detalles embarazosos, que sólo pueden erosionar aún más la confianza en un hombre que ya ha estado en el poder más de una década.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada