domingo, febrero 14, 2016

Sandra Aliaga Bruch /// La periodista, investigadora y docente paceña comparte sus percepciones

El pasado diciembre, periodistas de diferentes medios cochabambinos participaron del taller “Abordaje

Informativo de la Violencia basada en Género”, conducido por Sandra Aliaga, investigadora, activista, docente y comunicadora que continúa impulsando esta necesaria discusión socio-cultural.

Dicha actividad (parte del “Protocolo para el abordaje mediático de la violencia contra las mujeres en el marco de la violencia basada en género”, un proyecto al que Aliaga se dedica intensamente), permitió a sus asistentes y a la experta reflexionar sobre el compromiso social que esta profesión exige y cómo se la enfoca desde la mirada de lo que socialmente aceptamos como femenino y masculino.

“Estoy convencida que la experiencia valió la pena. A través de los ejercicios y las dinámicas, logramos entre todas y todos remover el avispero, sacudir algunos lugares comunes, despertar interés en la posibilidad de desaprender conceptos, de construir lógicas establecidas y desandar caminos”, afirma Aliaga, esperanzada en que la duda y los cuestionamientos personales que pudieron surgir en el taller hayan iniciado un proceso de análisis que nunca termine, ya que la toma de conciencia de otras miradas solo es el primer paso para el cambio.

El optimismo de Aliaga se extiende a su percepción de las nuevas generaciones de periodistas, cada vez más adheridos a los debates sobre la dimensión humana del acontecer informativo. “Del periodismo cochabam- bino, quisiera resaltar los logros de OPINIÓN. Últimamente ha destacado en reportajes de gran calidad. Asimismo, lo poco que conozco de Entre Teclas me ha llamado gratamente la atención en cuanto a un periodismo realmente profesional”, rescata Aliaga, reconociendo que a pesar de estos avances, aún persisten barreras que atrasan el cambio deseado, mismas que se alimentan del tejido social que el sistema social del patriarcado afianza.

“Hay muchos y muchas periodistas jóvenes que están en esta línea, hay otra cantidad que quiere pero no logra sacudirse aún de la formación tradicional a la que están sujetos/as.

Hay también quienes no se sienten capaces de abandonar su zona de confort porque el cambio es pro-fundo e implica a veces

rupturas e incertidumbres”, explica Aliaga respecto a

la resistencia que aún se observa en el esquema

vigente, a veces ciego a

ciertas estructuras sexistas, como el lenguaje.

“El lenguaje sexista usa el masculino para nombrar a las mujeres, las invisibiliza y así, las excluye. Reproduce valores patriarcales, refuerza estereotipos y roles tradicionales impuestos a hombres y mujeres a partir de su diferencia sexual. De esta manera, naturaliza la violencia y por lo tanto, la promueve”, establece Sandra, quien durante años investigó y discutió sobre estas cuestiones, mientras fue consultora en organismos nacionales e internacionales en comunicación.

Para ella, un ejercicio responsable y profesional del periodismo requiere de una toma de conciencia sobre estas situaciones.

“A través de un ejercicio ético de servicio periodístico, podemos contribuir a cuestionar valores y prácticas patriarcales que naturalizan la violencia basada en género que afecta desproporcionadamente a las mujeres. Está en nuestras manos contribuir a eliminar la desigualdad

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